Los expertos apuntan a la posibilidad de que un comando de terroristas, armados con armas de fuego y granadas de mano, se introduzcan camuflados en un barco legal secuestrado en algún puerto en Argelia y desembarquen en alguna ciudad turística del Mediterráneo sembrando el caos.
Entre los principales objetivos estarían Cannes, Pisa o Barcelona, así como otras ciudades eminentemente turísticas del norte de África.
El informe, publicado en el número de enero de la revista ‘Jane’s Intelligence Review’, lo firman Jeremy Binnie y Christian Le Mière. En él se analizan las ventajas operativas de esta nueva técnica de asalto y señalan que los terroristas podrían dejar de lado al ‘terrorista suicida’.
Las principales ventajas de esta técnica a las que apuntan los autores del estudio son las siguientes:
-- Es más fácil convencer a un terrorista para que participe en una acción en la que hay posibilidad de salir con vida, a otras en las que es imposible, como el caso de los hombres-bomba.
-- El terrorista suicida puede echarse atrás con mayor facilidad que en una operación armada con decenas de terroristas.
-- Es más fácil instruir a los yihadistas en el uso de armas de fuego convencionales que en el uso de explosivos.
-- La publicidad mediática que obtiene un atentado de las características de Bombay es superior a la que recibiría un ataque suicida, ya que este último es inmediato y el primero mantiene la expectativa de la opinión pública.
Este tipo de atentados no son nuevos. Ya fueron utilizados por grupos islamistas en Luxor (Egipto) en 1997, o en la ciudad saudí de Khobar, en 2004. El balance de víctimas en ambos ataques superó el medio centenar.