La ordenanza, que proviene directamente del teniente general Virgilio Sañudo, jefe de la Fuerza Terrestre, afecta a algunos de los aspectos externos más emblemáticos de la Legión: las patillas largas, la poblada barba, la camisa desabrochada y el pelo en pecho. Tal y como relató ECD, algunos miembros del cuerpo mostraron su malestar el día en que Sañudo acudió a la base de Viator (Almería) para explicar “el proceso de adaptación y mejora de la Legión –ver noticia-.
Uno de los legionarios que se niega a cumplir esas disposiciones, el subteniente Remón, es uno de los suboficiales más veteranos, con servicios en Bosnia y el Sáhara, es, por su porte y su aspecto, uno de los personajes emblemáticos: barba frondosa hasta el pecho, camisa siempre abierta, tatuaje de Popeye en el antebrazo y marcialidad en el porte. Actualmente, con tres décadas de servicio en la Legión, se encarga del museo de la brigada en Viator (Almería).
Con motivo de la actualización de la TIM (Tarjeta de Identificación Militar), al subteniente se le negó la renovación. Motivo: la barba del legionario ya no es reglamentaria, según las nuevas normas. Los superiores se dirigieron al subteniente para comunicarle la decisión, pero Remón se negó a afeitarse.
Según ha podido conocer El Confidencial Digital, se optó entonces por recortar la barba hasta el pecho con la herramienta informática ‘Photoshop’, para que su aspecto pudiera adaptarse a los actuales estándares físicos. Con esta imagen retocada, Tierra sí autorizó la renovación de la TIM.
A día de hoy, según las fuentes consultadas por este confidencial, el subteniente Remón sigue luciendo su frondosa y larga barba.