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Miércoles, 13 de enero de 2010
El operativo de los ‘blackwater’ españoles en aguas de Somalia es un caos: a puñetazo limpio en los barcos, cuchillos de ‘todo a cien’, deserciones en masa, muchos no han cobrado
(22) Comentarios
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Aunque el balance global de la presencia de vigilantes en los atuneros es positivo porque desde que se puso el marcha el operativo no se han producido ni abordajes ni secuestros, y los pocos ataques sufridos piratas han sido repelidos satisfactoriamente, sin embargo la presencia de este más de medio centenar de ‘blackwater’ en los barcos está provocando indeseados efectos colaterales.

Fuentes directas y conocedoras de la situación en aguas somalíes, consultadas por El Confidencial Digital, cuentan que se están produciendo deserciones en masa de vigilantes, que deciden abandonar ya la misión, que en principio, tenía cuatro meses de plazo hasta marzo. Hace unos días, se informó en estas páginas del regreso a España de seis profesionales aprovechando la baja médica de un compañero –ver noticia-.

Las bajas, según las fuentes a las que ha tenido acceso ECD, van a más y la empresa encargada de garantizar la seguridad en los atuneros, Segur Ibérica, ha tenido que buscar de forma urgente vigilantes que quieran efectuar un relevo que no estaba previsto durante este mes de enero. “Muchos se han cansado de tanta agua”, aseguran desde Somalia.

Pero los regresos imprevistos no son el único problema a bordo de los atuneros españoles. Estos son algunas de las situaciones que sufren los vigilantes privados que están trabajando en aguas del Índico:

-- En algunas embarcaciones, los guardianes (cuatro por atunero) han tenido problemas de convivencia, tanto entre ellos mismos como con la tripulación del pesquero. Incluso, se han llegado a producir peleas, a puñetazo limpio, entre miembros del mismo equipo de seguridad.

-- Una parte del personal embarcado ha decidido regresar a España porque no cobra lo que les prometieron en España. La causa es que, cuando un barco se retira a puerto por reparaciones y está varios días sin salir a faenar, los vigilantes no perciben ningún dinero.

Las fuentes consultadas ponen el ejemplo de un vigilante que ha regresado porque sólo ha cobrado 600 de los más de 5.000 euros brutos que acordó con la compañía. En este caso, Segur Ibérica responde que, cuando el barco esté operativo volverán a contratar sus servicios. “Por supuesto, ninguno de los que se ha marchado piensa regresar a Somalia”, añaden las mismas fuentes.

-- Los vigilantes también se quejan de que los armadores no les mantienen informados. No hay compenetración, y no se acaba de definir bien quién manda en el barco (según la ley del mar, el capitán). “Cada equipo realiza su trabajo según le viene en gana”, denuncian. Esa situación está colmando la paciencia de algunos armadores, que no desean navegar con vigilantes que les crean problemas a bordo.

-- Los uniformes con que les han dotado no son los más adecuados: el traje de campaña que emplean, de color azul oscuro, “da mucho calor”. Se están “asando vivos”, relatan desde aguas del Índico.

-- Las armas tácticas de que disponen dejan también mucho que desear, según fuentes de los equipos de seguridad: no cuentan con chalecos tácticos; los puñales son de muy mala calidad, “del todo a cien”, y solamente hay uno por barco; y los cargadores de armas (G-36) “los tenemos que llevar en fundas que se cuelgan del cinturón”.

-- Durante las pasadas Navidades, algunos vigilantes cuyos barcos estaban atracados en puerto han tenido que pagarse el avión a España de su propio bolsillo, para pasar las fiestas junto a sus familiares. Segur Ibérica ni se lo planteó, lo cual ha aumentado el malestar.



Comentarios de los lectores
agravio bv  (16/02/2010) 10:15 a.m.
otro que habla sin saber , el caspita caspita
David Saldaña  (19/01/2010) 04:30 p.m.
Finalmente, el tiempo da y quita razones. Esto es lo que se publica, pero hay otras muchas historias que quedan en la oscuridad vinculando a desastres y sin sentido a empresas como Seguribérica, Eulen, Prosegur, etc. Como en el caso de EULEN que les confiscaron las armas en el canal de Suez y en el resto de los servicios han engañado a sus clientes con armas de mentira. Los vigilantes amenazados les hicieron firmar un documento de confidencialidad y cualquiera habla. Estas empresas son pura mafia con vinculaciones de lo más oscuras y los trabajadores sus rehenes.
GABI SANZ  (17/01/2010) 05:56 p.m.
La culpa la tienen los triperos que montan empresas de seguridad y los politicos corruptos que los alimentan y no los sancionan. La solución es liberalizar el sector en forma de pequeños autónomos pymes (+competencia=+calidad) El profesional ganaría más dinero y el cliente ganaría más calidad. Es muy fácil, pero es muy bonito ser gerente de una empresa de seguridad y tener un yate a costa de los esclavos que hacen horas...
Juan Miguel Santos (consultor privado internacional de la defensa estratégica)  (17/01/2010) 05:48 p.m.
El mayor problema es si las Empresas de Seguridad a las que se le encarga el trabajo están a la altura de ofrecer el servicio. El Capital humano es muy bueno, los agentes son ex-militares y escoltas del Pais Vasco. Pero si no le pagas bien al contratista se te van, NORMAL. Por poner un ejemplo comparativo, los componentes de Blackwater cobran entre 18000 y 35000 dolares al mes ¿qué quieren que el españolito vaya por 5000 euros brutos de los cuales era mentira y cobran 600??. Si no les pagas bien, no los cuidas, no les das el material que te pidan, te diran hasta luego lucarssss!!!!!!!!!!!!!!!!! El Gobierno debería estar avergonzado de poner en marcha una iniciativa a la ligera sin exigir a las empresas de seguridad responsabilidades por estas faltas graves de calidad en el servicio.
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