Algunos medios de comunicación han retrasado la puesta en marcha del cobro por entrar en sus páginas web.
New York Times, que había anunciado a comienzos de 2009 su intención de cobrar a partir de 2010 una parte de los contenidos, ha dado marcha atrás y lo ha retrasado un año. El diario se planteaba cobrar por las consultas a partir de un determinado número de artículos demandados.
“Nuestra audiencia es fiel y creemos que nuestros lectores pagarán por un contenido y unos servicios de valor añadido”, declaró Arthur Sulzberger Jr., presidente de The New York Times.
Otros medios han entrado también en la línea de ir despacio en su idea de cobrar. Leo en Le Monde que el semanario L'Express, que pensaba plantear una oferta de cobro en 2010, lo ha aplazado hasta el segundo trimestre por lo menos. “Seguimos trabajando en ese proyecto -ha dicho Corinne Denis, directora de ediciones electrónicas-. Pero nuestro modelo no está todavía a punto y plantea una falta de rentabilidad. Tal como están las cosas, tendríamos una estructura de costes superior a lo que podríamos ingresar por las suscripciones”.
En cuanto a Le Figaro, que debía proponer desde enero un espacio “Premium” de pago, en el que ofrecería una gama de servicios, también ha retrasado un mes el cambio; debería comenzar en febrero.
Le Monde, por su parte, ha implantado ya en su site un modelo mixto, con una zona de pago para suscriptores.
¿Cuál es mi opinión sobre el cobro en Internet? Me parece que será inevitable. No digo que haya que pagar siempre y por todo, ni mucho menos. Es más, la mayor parte de los contenidos que ofrece la Red son y serán gratuitos. Pero opino que también en este sector entrará en juego la ley del mercado, la de la oferta y la demanda.
Si alguien ofrece en Internet servicios y contenidos de los que solamente ellos disponen, que resulten altamente atractivos y por eso demandados, y existe un público dispuesto a pagar, acabará ocurriendo.
¿También en medios de comunicación? También. El caso del Wall Street Journal no será el único. Si surge una web con informaciones relevantes y exclusivas, con contenidos que solamente pueden conocerse allí, y logra gancho y notoriedad suficiente como para que los que estén interesados se vean obligados a pagar, pagarán.
Eso sí, la condición es que solamente ese web lo ofrezca y que sean atractivos, necesarios y aun imprescindibles.
Al tiempo. Y quizá no demasiado.