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Aguirre, Rajoy y la responsabilidad in vigilando

Atendiendo finalmente a la insistencia de buen número de dirigentes del PP, por fin Mariano Rajoy ha dado la cara. Ayer, en el Senado, pidió perdón a los españoles por los casos de corrupción que manchan a su partido.

Habían abundado internamente las voces clamando desesperadas contra la paralización que aquejaba a la cúpula popular, y que por ello reclamaban que alguien autorizado, a ser posible el número uno, saliera a la palestra. Esconderse y optar por el silencio era la peor opción posible, según su punto de vista. Y por lo visto el 'number one' les ha escuchado.

Esta segunda vez que Rajoy pide disculpas (la primera la protagonizó en agosto de 2013, por el caso Bárcenas) ha estado muy calculada desde el punto de vista político: en un escenario nada conflictivo, como es el Senado, y sin someterse a las preguntas de los informadores. Y, encima, leyendo un papel.

"Entiendo y comparto plenamente -dijo- la indignación de los ciudadanos, lamento profundamente la situación creada. Entiendo el hartazgo de los españoles: estas conductas resultan particularmente hirientes cuando los españoles han tenido que aportar tantos sacrificios y esfuerzos para sacar al país de la crisis".

Pero, exactamente y en lo personal, en lo que se refiere a él mismo, ¿de qué ha pedido perdón el presidente? Estas son sus palabras: "En nombre del PP quiero pedir disculpas a todos los españoles por haber situado en puestos de los que no eran dignos a quienes en apariencia han abusado de ellos".

Es, casi a la letra, la misma fórmula que utilizó el día anterior Esperanza Aguirre, quien, por cierto, con su rapidez en reaccionar dejó en evidencia al líder nacional. Una y otro se disculpan... de los nombramientos que hicieron. Pero no van más allá.

Ni Aguirre ni Rajoy asumen carga alguna por los hechos delictivos concretos cometidos por esas personas, que estaban bajo su mando puesto que eran miembros del partido y administraban los intereses generales en su nombre.

Me refiero a la responsabilidad in vigilando. Esa en la que incurren quienes no evitan que cargos subordinados caigan en comportamientos ilícitos y corruptos. Conductas que, por supuesto, ni conocían ni toleraron, pero que tenían obligación de evitar. Eso, ni mencionarlo.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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