Lunes 25/09/2017. Actualizado 01:00h

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Un helicóptero para irse a las fallas: Defensa ni sabe ni contesta

La plaga de la corrupción, que en este país ha ido laminando a conocidos personajes, a partidos políticos, pero que también he hecho mella en ámbitos menos habituales, como por ejemplo ahora los clubes de fútbol, se ha convertido en una plaga que amenaza con llevarse por delante famas y prestigios de instituciones muy valoradas y muy importantes.

La sociedad española está tan harta de trapicheos, connivencias y desarreglos, que cada vez perdona menos esos escándalos. Afecten a quien afecten.

A ese respecto, me consta que no son pocos los militares profesionales a los que inquieta la posibilidad de que se desvelen una suma de sucesos y de hechos negativos vinculados con la corrupción, también en su sentido amplio, que puedan afectar a la imagen y buen nombre de las fuerzas armadas en su conjunto.

Uno de esos episodios nada ejemplares, incluso escandaloso, es el caso del general de división, jefe de las FAMET, que utilizó un helicóptero militar para ir desde Madrid a las fallas de Valencia.

El general García Blázquez, jefe de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra, se sirvió de un aparato de la base de Colmenar, un Cougar con matrícula ET-601 e identificador de radio OMEGA-1, para desplazarse a la capital del Turia y presenciar las fallas desde la terraza del Ateneo, donde además fue fotografiado con el resto de acompañantes, todos ellos vestidos con ropas civiles e informales.

Tal como relató El Confidencial Digital, que desveló lo ocurrido, al personal de la base de Bétera, donde tomó tierra el helicóptero procedente de Madrid, se les informó de que se trataba de un “viaje particular”. “El General no viene a visitar la unidad, sino a la mascletá y a comerse una paella, y se irá por la tarde”, les dijeron.

Tras tomar tierra, el general se trasladó hasta Valencia a bordo de una furgoneta Mercedes Vito que forma parte de la flota de vehículos oficiales de la base, conducida por un militar de tropa.

Desde la terraza del Ateneo Mercantil, con una ubicación privilegiada, pudo presenciar el espectáculo pirotécnico de las mascletás. El hecho quedó atestiguado por una serie de fotografías en las que se puede ver al general García Blázquez posando de paisano en la azotea junto a otros oficiales de las FAMET.

El tiempo de operación de la aeronave fue de unas cuatro horas, entre horas de vuelo y el encendido de los motores, y el precio del combustible por cada hora de operación de un helicóptero Cougar asciende a unos 1.800 euros. Por tanto el coste total del vuelo de ida y vuelta habría sido de unos 7.200 euros.

Lo importante no es tanto el dinero como el hecho de utilizar un bien militar para un plan particular. De servirse de un bien público para objetivos privados. Con el añadido también de la aparatosa falta de ejemplaridad por parte de un alto cargo del Ejército.

En los primeros días tras conocerse los hechos, se habló de que lo ocurrido podría acabar en un expediente disciplinario, pero la realidad es que no ha habido ninguna consecuencia, al menos que se sepa. Para escándalo de la ciudadanía, que asiste perpleja a la impune actuación irregular de un destacado mando militar. Y que sospecha que algunos otros pueden servirse también de sus destinos como si fueran cortijos particulares.

El suceso ha provocado malestar en distintos ámbitos del Ejército, además, por supuesto, de las FAMET. No faltan jefes y oficiales que insisten ahora en que “la inmensa mayoría de los militares españoles respetan las reglas y se entregan a diario a su trabajo”.

Asumen, por supuesto, que las Fuerzas Armadas “son una organización humana, y como tal, puede cometer errores”, pero consideran que actuaciones como lo ocurrido con el viaje a las fallas “deben aclararse, para evitar que afecte a la buena imagen de la institución”. Es más. Apuntan que es preciso denunciarlas también por “higiene democrática”.

Sin embargo, pasan las fechas y el episodio del Cougar sigue sin tener ninguna repercusión. Como si no hubiera ocurrido nada. ¿Tiene algo que decir, al respecto, el ministerio? Por lo visto, no. Defensa ni sabe ni contesta.

Vista esa falta de reacción del mando, ¿habrá que dar razón el dicho castellano que afirma: “Quien calla, otorga”? Sería bastante lamentable.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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