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Tenemos rey

El mensaje navideño pronunciado por Felipe VI lleva, como análisis de fondo, a una conclusión: tenemos rey.

Sus cualidades personales, su trayectoria vital, y además lo visto y escuchado en estos meses de reinado desde aquel 19 de junio de la proclamación, así lo atestiguaban, pero este primer discurso, en la noche del 24 de diciembre, lo ha ratificado de forma concluyente.

¿Qué quiero decir con la afirmación de que tenemos rey? Pues que al frente de la Jefatura del Estado se encuentra una persona solvente, con inteligencia y valentía, con determinación y cuajo, dispuesta a afrontar lo que haga falta con el fin de cumplir sus obligaciones, en beneficio, no tanto de sus conveniencias, cuanto de los españoles y del país en su conjunto.

Durante su mensaje de Navidad, el rey Felipe se ha atrevido a plantear, y con cierta crudeza, los grandes problemas que afronta España, sin esconderlos. Básicamente, tres: la corrupción, la crisis y Cataluña. Los ha identificado, denunciado en su caso, y planteado los remedios que propone. No se escondió.

Y todo ello expresado de forma contundente y firme, determinada, sin maquillajes. Con lo que ello supone de riesgo, que los tiene. Pero la situación no admite cataplasmas.

Por tono y contenido, hemos asistido a un discurso muy distinto a los de su padre, al que por cierto ha dedicado una mención bastante escueta y sobria. Han faltado acostumbrados lugares comunes, como la referencia a las tropas españoles en misiones exteriores, apenas ha aludido a la situación internacional… pero es que los desafíos concretos abordados son cuestiones más que suficientes.

Desde luego, como era previsible, no incurrió en el error de aludir, ni siquiera veladamente, al caso de su hermana Cristina, y menos aún a una posible renuncia a sus derechos.

Si atendemos al discurso, cuasi programático, del 19 de junio, el día de su proclamación como rey, y al que pronunció en octubre durante la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, y los chequeamos con lo escuchado en esta Nochebuena, se detectan unas notables similitudes. Ocurre que por detrás discurren unas ideas madre, de fondo, que componen los objetivos y el plan que se ha planteado Felipe VI. Porque tiene una hoja de ruta como rey.

Detalles como el agradecimiento a los españoles por escucharle y la cita expresa a la reina y sus hijas, son otros puntos de novedad en el primer mensaje navideño del monarca.

Felipe VI podrá equivocarse en alguna ocasión y no acertar, y no hay que descartar que ocurra; pero de lo que no parece caber duda es de su voluntad de servir, de identificar con claridad los problemas y de cooperar en su solución. No le faltan inteligencia ni determinación. Y está dispuesto a remangarse. Por eso decía que tenemos rey.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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