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Isabel Pantoja como espectáculo

María Vargas Llosa acuñó hace algunos años la expresión la “civilización del espectáculo”. La utilizó para definir aquella sociedad que sitúa el entretenimiento como primer elemento de su tabla de valores. En ese universo lo que prima es la diversión. La principal pulsión, la huida del aburrimiento.

El premio Nobel peruano admitía que los ciudadanos están legitimados para optar por una vía de escape de este estilo ante tanto sufrimiento: paro, crisis, corrupción, enfermedad, rutina, infidelidad, impuestos, traición... Esta salida es legítima –advierte el autor- pero quizás no tanto, convertirla en un valor supremo.

Si el pasatiempo y la jarana pasan a ser el primer y el segundo mandamiento de la Ley Social el asunto acaba pasando factura: se banaliza la cultura, se generaliza la frivolidad y, en el campo específico de la información, proliferará el periodismo irresponsable, aquel que se alimenta de la chismografía y el escándalo.

La Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Málaga acaba de dictaminar la entrada en prisión de Isabel Pantoja por blanqueo de capitales. Ha quedado descartado otorgarle a la tonadillera la suspensión de la ejecución de su pena de cárcel, aunque le queda un último recurso de súplica.

Un conocido jurista se echaba ayer las manos a la cabeza al conocer la noticia. Estos fueron sus argumentos:

-- La Pantoja, como Jaume Matas, irá a prisión porque es famosa. Esa pena a un ciudadano anónimo siempre se le suspende.

-- La Audiencia Provincial asegura en su escrito que el fin de la pena es el “restablecimiento de la confianza en la Comunidad”. Y no. Según el artículo 25 de la Constitución Española, es la reinserción. Art. 25.2.: “Las penas privativas de libertad (...) estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”.

-- Este auto confirma que la ley no es igual para todos. Artículo 14 de la Constitución: “Los españoles son iguales ante la ley”. Sin embargo, presión mediática mediante, al poderoso/famoso se le trata peor. Toda condena ejemplar es injusta.

A todas estas, yo añado una pregunta. ¿Quién va a salir ganando de esta encarcelación? Lean esta entrevista que publicó este domingo el diario El País a los dos productores de ‘Sálvame’ (Telecinco). Verán cómo se cumple el pronóstico de Vargas Llosa.

Adrián Madrid y Oscar Cornejo son los impulsores de la ‘Fast TV’, como ellos mismos la definen, de la televisión banal, de consumo, concebida como una especie de terapia de grupo dirigida a anestesiar a los televidentes ante las penas de la vida diaria. La pauta hacia este “neorrealismo puro con una vena de surrealismo” la marca exclusivamente la audiencia:

-- “Un día nos dimos cuenta de que al público le interesaba más si Lydia Lozano había discutido con Charly (su marido, el arquitecto Carlos García-San Miguel) que ver a Isabel Preysler. El espectador nos fue guiando”.

No sé qué piensan ustedes, pero a mí no me hace mucha gracia ver a los jueces dictar autos que no se ajustan a Derecho, en beneficio de esta sociedad del espectáculo.

Pero esto es lo que hay. Así que ya lo sabe: siéntese, póngase cómodo, disfrute del espectáculo y no sea mojigato.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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