Martes 17/10/2017. Actualizado 01:00h

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El PSOE está muy malito (y es contagioso)

La izquierda española anda en busca de sentido. La pugna PSOE-Podemos, el choque de trenes que se visualizó durante el debate de investidura frustrado que protagonizó Pedro Sánchez, demuestra la crisis que vive el socialismo cañí.

¿Ha perdido el PSOE la “o” de obrero? ¿Es Podemos más socialdemócrata? ¿Hacia dónde debe virar el partido de Ferraz? ¿Quién defiende verdaderamente a los desfavorecidos en este país?

Pablo Iglesias es un tiburón avezado que ha detectado inmediatamente la sangre derramada por la herida socialista. Ha visto hueco en la fractura que sufre el partido del puño y la rosa y se dispone a cobrarse sus votantes socialdemócratas enarbolando banderas que Pedro Sánchez parece haber abandonado.

Es exactamente la misma crisis de identidad que está sufriendo el socialismo en otros grandes países del mundo. Por ejemplo:

1. Reino Unido. Tras la salida de Gordon Brown en 2010, el laborismo se ha lanzado a corregir su rumbo con secretarios generales empeñados en virar a la izquierda. Para eso llegó Ed Miliband y para eso fue elegido por sorpresa Jeremy Corbyn. Hace falta más Estado, más nacionalizaciones, más impuestos a los bancos y a los ricos, menos libertad de enseñanza, acabar con la austeridad y potenciar el gasto público… Nos suena ¿verdad?

Tony Blair diría que el Partido Laborista se ha radicalizado, que él demostró con tres mandatos consecutivos (1997-2007) el acierto de romper con la visión marxista de la sociedad como conflicto de intereses económicos, con la dialéctica entre la gente y la casta, entre oprimidos y opresores.

Él apostó por combinar lo público y lo privado, sin convertir al mundo financiero en el enemigo público número uno. Hoy no tiene ni voz ni voto en su partido.

2. Francia. El propio Partido Socialista francés atraviesa una grave crisis interna. La reforma laboral ha sido el detonante. La izquierda tradicional acusa a Françoise Hollande de haber desplegado una política neoliberal.

Manuel Vals defiende al Ejecutivo francés asegurando que con este decreto promueve una cruzada realmente socialista: combatir la desigualdad de un mercado de trabajo que impide la contratación indefinida de nuevos empleados por los privilegios que mantienen los trabajadores más veteranos.

Pero no. No hay paz para los actuales inquilinos del Elíseo. Las explicaciones de los socialdemócratas oficiales no convencen. Se intensifican estos días en París las revueltas instigadas por la temible CGT.

3. Estados Unidos. Bernie Sanders también ha logrado un éxito inesperado en las primarias demócratas defendiendo la subida del salario mínimo o la gratuidad de las matrículas universitarias. Más proteccionismo y más redistribución: socialismo extremo y puro. Un movimiento que ha logrado incomodar a Hillary Clinton como nadie esperaba que sucediese.

A lo que voy con todo esto: el PSOE afronta un debate de fondo, crucial para su futuro, que va más allá de un simple pulso de liderazgos entre Pedro y Susana. La sombra de Pablo es alargada y el pequeño tiburón amenaza con devorar a la gran ballena.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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