Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Otro alcalde de Podemos que se cae del guindo

El pulso interno que mantienen Pablo Iglesias e Iñigo Errejón no es ninguna broma. Amenaza con resquebrajar la unidad de una formación recién nacida. Se pueden hacer mucho daño. A ellos y al partido.

El líder propugna una vuelta a los orígenes de la formación morada, a la frescura, a los círculos de base, al impulso reivindicativo original, al discurso populista, un regreso a la calle y a la pancarta.

El número dos reclama, sin embargo, un punto de moderación. Sostiene que si Podemos quiere convertirse en una opción real de gobierno no puede optar por la demagogia, las patadas en la espinilla y la quema de contenedores.

Mientras este debate se resuelve, insisto en mi tesis: es estupendo que estos partidos lleguen a las instituciones. Muchos se están dando cuenta de que una cosa es predicar y otra dar trigo y cada vez resulta más patente lo difícil que resulta vivir de eslóganes cuando hay que servir a todos los ciudadanos (no sólo a los tuyos), manejar un presupuesto y lograr que cuadren las cuentas.

Por eso me ha gustado mucho el último caso de ‘caída del guindo’ que se ha producido en La Coruña. Según contaba este martes el diario El Mundo, el alcalde Xulio Ferreiro ha admitido su error al desprenderse de todo el parque móvil de coches oficiales y del equipo de asesores.

El gesto fue muy aplaudido en su día. Se acabaron las prebendas promovidas por los partidos de la casta que, a costa del pueblo sencillo y llano, se pegan una vida de padre y muy señor mío.

Pues va a ser que no.

“Nos hemos pasado de frenada con los asesores y con los coches oficiales. Un Ayuntamiento tiene que tener medios para funcionar”. Vaya, vaya. O sea que ahora, este edil que dirige un consistorio del cambio, admite que ni casta, ni privilegios, ni explotación del pueblo. Eran gastos necesarios. Efectivamente:

“Nos hemos puesto obstáculos para hacer nuestro trabajo”. Y ahora las están pasando canutas. Pero hay otro dato interesante: reconoce la dificultad que tiene en estos momentos el ayuntamiento para atraer personal cualificado tras haber aplicado una política de máxima austeridad en los sueldos. “Ofrecemos 32.000 euros anuales y no es fácil con ese salario atraer a las personas que querríamos”.

Es lo que tiene vivir de eslóganes. Me encanta.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero