Lunes 21/08/2017. Actualizado 10:21h

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Se busca movilizador que movilice al desmovilizado del PP

Hasta ahora tenía mis dudas. En estos momentos, tras la frenética semana del ébola, me quedan muy pocas. Creo que Rajoy no va a poder enderezar el avión del PP que entró en barrena hace tres años cuando decidió gobernar de espaldas a los ciudadanos “por el bien de España”.

Hasta ahora, insisto, pensaba que Rajoy conservaba algún margen de maniobra. Podía manejar hábilmente algunos elementos e intentar malabarismos que le podían dar resultado. Por ejemplo:

-- Si remontan los indicadores económicos, en algunas plazas iba a poder vender la tesis de que él nos ha hecho daño por nuestro bien: España ha mejorado gracias a los indeseables recortes; el enfermo ha salido de la UVI por las dolorosas curas a las que lo ha sometido... ¿Quieren otra vez angustia, crisis e incertidumbre? No voten al PP.

--  Si continúa el silencio sobre lo de Luis Bárcenas o se confirman las imputaciones por los ERES de la Junta de Andalucía, iba a poder distraer la atención argumentando que en todos lados cuecen habas. Las tarjetas opacas de CajaMadrid sirven perfectamente a la causa porque ahí sale retratado hasta el apuntador: de derechas, de izquierdas, sindicatos, de arriba y de abajo.

-- Si Podemos se convierte en una amenaza seria, iba a poder esgrimir el miedo al lobo que viene: ¿quieren antisistemas con rastas en el Parlamento? ¿quieren ver a perroflautas tomando decisiones sobre el futuro de sus pensiones? No voten al PP.

-- Si alguien se queja de la lejanía de un líder que se dirige al país a través del plasma, en fin, les podría explicar que él es un gobernante atípico. Repudia el show de los medios –jamás lo verán hablando con Jorge Javier Vázquez en ‘Sálvame’- porque prefiere ser un gris gestor que dedica todos sus esfuerzos a velar en la sombra por el bien de un país... a los minutos de gloria que regalan las cámaras y los micrófonos.

Vale. Estas explicaciones podían servir hasta ahora.

Sin embargo, como digo, esta turbulenta semana centrada en la crisis del Ébola me parece que no va a salir gratis al Ejecutivo. La gestión de Sanidad (¡y del Gobierno!) ha sido de juzgado de guardia: les recomiendo una lectura pausada de la noticia con la que abrimos este viernes para que entiendan de lo que estoy hablando.

En la ciudadanía existe una desafección sin precedentes. Y hablo principalmente de los votantes del PP, no de los caladeros del centro izquierda.

Esto es importante. Porque Rajoy lo tiene claro: dividida la izquierda como está en estos momentos, el triunfo del Partido Popular (en las autonómicas y sobre todo, en las generales) pasa por movilizar al tradicional elector de la derecha que hoy no declara a los encuestadores su intención de volver a apoyar a Rajoy.

Creo que la losa de rechazo y antipatía entre las propias filas ante un presidente lejano, frío y tan eficaz como distante es tan pesada, que no va a haber movilizador capaz de movilizar al desmovilizado.

Veremos.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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