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Las lágrimas de Esperanza Aguirre

Fue premonitorio, esa es la verdad. Aunque un servidor asume que no tiene dotes adivinatorias, hace unas semanas advirtió en esta misma tribuna de la guerra que se avecinaba en el PP por la candidatura a la alcaldía de Madrid.

En una esquina del cuadrilátero, el presidente Rajoy junto a la secretaria general Cospedal y la presidenta del PP madrileño, Cristina Cifuentes. En el rincón opuesto, ella: la lideresa. Ella que como también se avanzó en estas páginas, estaba dispuestísima a echar un pulso a sus contrincantes internos y lograr la nominación como cabeza de lista en las próximas municipales.

Según confirmó entonces a su entorno, doña Esperanza estaba dispuesta a dar la batalla. Para eso había reforzado su gabinete. Creía firmemente en sus opciones para recuperar el consistorio para el PP, un modo inmejorable de culminar su carrera política y cerrar un ciclo.

Pero hace un mes comenzó a llover con fuerza sobre la ex presidenta. Caían chuzos de punta en forma de filtraciones comprometedoras sobre presuntas irregularidades en el PP que ella dirigió tantos años. El diario El Mundo publicó que el ex gerente de esta formación en la capital escondía en su domicilio un plan para financiar ilegalmente las elecciones autonómicas y municipales de 2007 a través de la patronal empresarial madrileña.

Unas semanas después, se acaba de producir la deflagración más dañina para la lideresa: la detención de su mano derecha y hombre de confianza, Ignacio González. Tras la encarcelación de Francisco Granados, este suceso supone un agujero en la misma línea de flotación de su ejecutoria que no hay manera de minimizar.

El círculo se estrecha y Esperanza se queda sin oxígeno. Por eso se comienza a decir que la semana que ahora termina sepulta las opciones (pocas o muchas) que Aguirre tenía de despedirse de la vida política con la cabeza bien alta.

Adiós a la alcaldía de Madrid. No va a poder ser.

Creo que algo de esto escondían las lágrimas que ayer derramó Esperanza Aguirre ante las cámaras de televisión.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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