Viernes 18/08/2017. Actualizado 10:29h

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Casas reales

“¿Habéis visto a mi madre?”. La pregunta de Letizia Ortiz en un acto de la enfermería en el que una muy discreta Paloma Rocasolano sólo se encontró con su hija al final

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La discreción de Paloma Rocasolano llamó la atención a los asistentes al acto con motivo del vigésimo aniversario de la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (Fuden), de la que la madre de la princesa de Asturias forma parte. Doña Letizia preguntó a varios si habían visto a su madre, algo que no consiguió hasta casi el final de la celebración.

“¿Has visto a mi madre, que aún no he logrado localizarla?”, preguntaba Letizia Ortiz a un viejo conocido, compañero de trabajo de su madre, la enfermera Paloma Rocasolano. “Ya sabes cómo es: la discreción en persona, no le gusta nada estar en primer plano”, añadía la princesa como explicación.

Durante el coctel de gala, doña Letizia saludó efusivamente a “gente que conoce de toda la vida, a muchos, desde que era pequeña”, explicaban algunos de los partícipes a El Confidencial Digital, por tratarse de compañeros de profesión de su madre. Entre estas personas se encontraban, entre otras, las enfermeras que las vacunaron a ella y a sus hermanas, o a su sobrina.

“Letizia, guapa, ¿como estás?”, le preguntó una enfermera, vieja amiga de la familia Rocasolano. “Pues muy bien, con mucho trabajo pero muy felices, la verdad. Trabajando por España, que ahora toca que todos rememos en el mismo barco”, contestó sonriente.

La esposa de don Felipe se mostró muy atenta, cariñosa y paciente con los cientos de invitados que querían saludarle, preguntarle por su nueva vida. Alguno le pedía: “Una foto, Doña Letizia, que me quedo con las ganas”. Ella accedía sin problemas a este tipo de peticiones.

Por excepción, en esta ocasión, y dado el perfil de los asistentes, el heredero de la Corona se mantuvo en un discreto segundo plano, mientras saludaba y charlaba con quienes se le acercaban.

Fuentes cercanas a Rocasolano explicaron a este confidencial que “Paloma llegó por su cuenta y no vio a su hija hasta casi el final”. Esto es, unas dos horas y media después, ya que don Felipe y doña Letizia permanecieron en el Palacio de Congresos de Madrid –recinto que acogió la jornada- hasta pasadas las diez de la noche.

Fue una amiga de Rocasolano la que le dijo que su hija le estaba buscando. “Ah ¿sí?. Voy a ver si por lo menos le doy un beso antes de que se vaya”, contestó, mientras empezaba la búsqueda. Finalmente, se las pudo ver juntas, sonrientes, charlando también con algunos de los responsables de Sanidad de la Comunidad de Madrid y del ministerio. “Don Felipe siempre se muestra muy atento y cariñoso con su suegra, y esta vez, igual”, aseguraron fuentes cercanas a la madre de la princesa.

Bailaron y cantaron a ritmo de gospel

Los Príncipes de Asturias fueron los invitados de honor en el acto, centrado en un concierto del grupo Gospel Factory y un convite al término del mismo, organizados por la fundación del sindicato profesional de enfermería (Satse) con la que Rocasolano colabora activamente como responsable del programa ‘Vacaciones Solidarias’.

Paloma llegó por su cuenta al recinto y en el auditorio, durante la actuación del grupo musical, ocupó su asiento entre las primeras filas, pero no en las butacas reservadas para las autoridades, en las que se sentaron los Príncipes.

El periodista Hilario Pino, maestro de ceremonias, tuvo dificultades para mantener el orden. El presentador de Telecinco se las vio y se las deseó para conseguir atraer la atención de los invitados porque se mostraban más interesados en ver a los príncipes que en escuchar los discursos que pusieron término a la sesión.

Resignado, finalmente optó por sugerir que “no se les molestase mucho”. “Por favor, vamos a intentar relajarnos y pasar todos un buen rato. Por favor, les pido, os pido, que en la medida de lo posible, no saquéis fotos ni grabéis la actuación con vuestros teléfonos o cámaras”. El público hizo caso omiso: prácticamente todos se lanzaron a fotografiar a los príncipes según hicieron su aparición. Según replicaron muchos, “si no se iba a poder hacer fotos, ¿por qué nadie nos ha dicho nada a la entrada?”.

El director del Gospel Factory se metió al público en el bolsillo, incluidos don Felipe y doña Letizia, que no dejaron de aplaudir, cantar e incluso levantarse para bailar algunas de las canciones. No quisieron dejar pasar la oportunidad de decirles a los intérpretes de gospel lo mucho que habían disfrutado de la actuación, motivo por el que, tras saludarles protocolariamente sobre el escenario, les felicitaron personalmente y en un ambiente más distendido momentos más tarde.

“Somos
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