Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

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Defensa

A partir de esa fecha no habrá piezas de repuesto

La Armada se quedará sin Harriers en 2020 (y no hay relevo a la vista)

Es lo que le queda de vida operativa a las 12 unidades que permanecen en servicio en la Marina española. Inquietud por la ausencia de una alternativa

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Los cazas Harrier, los únicos que tienen  las Fuerzas Armadas con capacidad de despegue vertical, tienen sus días contados. No sólo los españoles, sino también los norteamericanos o los británicos. Su vida operativa tiene fecha de caducidad, y esta se alargará -en la mejor de las previsiones- unos años más allá de 2020. Preocupa en la Armada la lentitud en la búsqueda de un sustituto.


La Armada se quedará sin Harriers en 2020 (y no ha relevo a la vista) La Armada se quedará sin Harriers en 2020 (y no ha relevo a la vista)

Las Fuerzas Armadas españolas se enfrentan a un gran desafío para mantener operativa en las próximas décadas la capacidad de alá aérea embarcada. La Armada dispone en este momento de 12 unidades del AV-8B Harrier, pertenecientes a la 9ª Escuadrilla Aeronaves.

En 2014 se dieron de baja cuatro de estas unidades, modernizadas a la variante ‘Night Attack’. El motivo de su ‘jubilación’ fueron los recortes presupuestarios, que hacían inviable el mantenimiento del 25 por ciento de la flota.

Actualmente las doce de unidades de la 9ª Escuadrilla opera desde la cubierta del buque ‘Juan Carlos I’, el único capaz de operar con estas aeronaves. Sin embargo, en el horizonte de 2020 –dentro de apenas cuatro años- España empezará a quedarse sin ala aérea embarcada.

Los Harriers americanos se ‘jubilan’

A partir de 2020, Estados Unidos tiene previsto jubilar sus Harrier. Reino Unido ya les dio de baja en 2010 –debido a los recortes presupuestarios en Defensa- y los vendió al cuerpo de Marines de Estados Unidos como fuente logística de piezas de repuesto.

Según explican fuentes militares consultadas por ECD, la vida operativa de los Harrier españoles está íntimamente a la vida de las unidades norteamericanas, ya que son éstas la principal fuente de suministros y recambios.  En 2022, Estados Unidos prevé cerrar la cadena logística.

 La alternativa de comprar más allá de 2020 piezas con un elevado nivel de fatiga, provenientes de cazas jubilados –con el coste de certificaciones que eso conlleva- , “no es una opción aconsejable” explican fuentes militares.

Inquietud: no hay sustituto a la vista

Estas voces confirman la inquietud que existe desde hace tiempo en la Armada por el panorama que se dibuja a futuro: no hay sustituto a la vista. Si los Harrier quedan fuera de servicio, el ‘Juan Carlos I’ perderá una parte sustancial de sus capacidades.

La única alternativa, y a día de hoy, es el caza norteamericano F-35B, el único junto capaz de despegar de forma vertical –STOVL-. Y según confiesan fuentes de la Armada, pronunciar ese nombre en la planta noble del Ministerio de Defensa “está poco menos que prohibido”: se trata de uno de los proyectos más caros de la historia de la aeronáutica militar.

España se interesó en un primer momento por entrar a formar parte del selecto club de naciones que, en un futuro, tendrán operativos cazas F-35. Entre ellas, Australia, Israel, Italia, Japón, Noruega, Turquía y Reino Unido.

El programa de desarrollo del caza ha sido, en términos económicos, un fiasco. El importe total del proyecto –así como el costo por unidad- se ha ido multiplicando con el paso de los años, llevando a países como Canadá o Dinamarca a cancelar sus pedidos.

La insistente oferta de Estados Unidos

En diciembre de 2006 se llevaron a cabo las primeras pruebas de vuelo de un F-35. Por aquel entonces, Estados Unidos se mostró muy interesado en incluir a España dentro del proyecto, para lo que había que invertir –según fuentes militares- “unos 2.500 millones de euros para convertirse en socio de nivel 1”. Es decir, para conseguir cierta carga de trabajo.

El interés de España duro poco tiempo. El que tardó la crisis económica en hacer aparición y, con ella, los recortes presupuestarios. Defensa, en aquel entonces bajo el mandato de Carme Chacón, congeló cualquier plan para adquirir F-35 en un futuro.

En los cables diplomáticos de Wikileaks quedaron reflejados los esfuerzos de la diplomacia norteamericana para persuadir a España de entrar en el proyecto Joint Strike Fighter. En cada reunión entre el embajador y la ministra de Defensa, o el JEMAD José Julio Rodríguez, salía a relucir el tema. La respuesta española siempre era evasiva.

La solución propuesta: alquilar cazas

Ya en 2016, el proyecto parece más inviable aún en términos económicos. Cada unidad del F-35B supera los 200 millones de euros. La única solución, explican fuentes militares, sería “alquilar unidades a Estados Unidos”, y no está claro que eso interese al Pentágono. De momento sólo hay dos unidades en activo, por lo que el calendario de entregas va más lento de lo esperado.

El tiempo corre en contra de la Armada española. “Hay países que ya están formando a los futuros pilotos de los F-35” indican estas voces. Para otras fuentes, lo más “probable” es que la Armada española se quede sin cazas operativos.



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