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Defensa

Carme Chacón ha dejado de apostar por satélites españoles y en el INTA el Tribunal de Cuentas detecta irregularidades contables. El centro responde que se han ‘perdido’ los papeles

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El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) ha cometido irregularidades y deficiencias contables. Eso ha concluido la inspección llevada a cabo por el Tribunal de Cuentas en este organismo, que depende del ministerio de Defensa de Carme Chacón. El informe destapa graves deficiencias en la gestión de los fondos públicos.

El Tribunal de Cuentas aprecia principios de delito contable, concretamente, en el ejercicio de 2006. En el informe de fiscalización de ese año, al que ha tenido acceso El Confidencial Digital, el tribunal observa “debilidades de control interno en la organización y funcionamiento de la Tesorería”.

El informe del Tribunal de Cuentas observa, a la vista de su análisis, que durante la gestión llevada a cabo por el entonces presidente, Fernando González, se cometieron graves errores. En 2006, Margarita Temprano Payá era la Secretaria General del INTA (fue cesada en 2009 y nombrada directora de la Oficina para las Víctimas de la Guerra Civil y de la Dictadura). Las fuentes consultadas por ECD explican que fue pareja de José Enrique Serrano, jefe de gabinete de Zapatero.

Una inundación destruyó los documentos

En relación con estas irregularidades, la respuesta oficial del INTA al Tribunal de Cuentas ha sido que no dispone de toda la documentación que se le requiere.

El informe del Tribunal explica que, unos días antes, el Instituto llegó a decir que una inundación había anegado las instalaciones donde se encontraban multitud de documentos y que ese material había quedado destruido, por lo que no podía ser aportado.

Irregularidades detectadas

Estas son algunas de las irregularidades que ha denuncia el Tribunal fiscalizador:

-- Se aprecian errores en la documentación soporte de los gastos de personal, contratación y subvenciones. En 2004, la Intervención General de Defensa hizo una auditoría sobre irregularidades en la política de personal. Las deficiencias detectadas entonces no se han solucionado.

-- Saldos muy elevados, con remuneración muy escasa o incluso nula, en cuentas de Cajamadrid y BBVA.

-- Falta de rigor en el control de las cuentas bancarias, en los extractos, en los avales y en el registro contable de algunas operaciones.

-- El dinero en efectivo. Se guarda en una pequeña caja de caudales con llave, situada dentro de una caja fuerte en el despacho del cajero-pagador. Se observan deficiencias en que los importes en efectivo mantenidos son excesivos, habiendo llegado a alcanzar más de 73.000 euros. También se ha comprobado que no se ha realizado el arqueo de caja de final de ejercicio.

-- En todas las ocasiones en que los funcionarios del Tribunal de Cuentas transitaron por delante de la caja, ésta se encontraba abierta.

-- Se han encontrado numerosos talones bancarios firmados en blanco por una o, incluso, por las dos personas autorizadas.

-- “Resulta prácticamente inexistente” el control de las cajas de los centros territoriales del INTA en Huelva y Las Palmas.

-- El jefe de contabilidad ostenta simultáneamente la condición de cajero-pagador y dispone de firma autorizada en seis de las cuentas bancarias del organismo, lo que supone la transgresión del principio de separación de funciones, básico en un sistema fiable de control interno.

-- Los estados de situación de Tesorería presentados por el INTA no tienen el formato ni la documentación exigida, sino que agrupan la información de todas las cuentas bancarias con el único detalle de las operaciones según correspondan a presupuesto corriente, presupuesto cerrado, operaciones no presupuestarias y operaciones comerciales. Esta información no permite analizar el movimiento de los fondos y las disponibilidades financieras de las cuentas. No acompañan ni las conciliaciones bancarias, ni los arqueos de caja.

No hay inventario

-- El INTA no dispone de un inventario que refleje con detalle el saldo contable del inmovilizado histórico, que supone el 76% del saldo bruto.

-- Hay problemas de comunicación entre departamentos a la hora de introducir información en la base de datos contable de Instituto.

-- En cuanto a las existencias, se observan deficiencias debido a que no hay inventarios físicos fiables.

-- No existe un sistema de control para la facturación y seguimiento de deudores.

-- El INTA no cumple su planificación de presupuesto por programas, sino que se dedica a elaborar un cuadro de objetivos e indicadores en el programa presupuestario que resulta “inadecuado e inservible”.

-- También se han encontrado defectos en contratos de obra, en contratos de suministro, en contratos de consultoría,

Debilidades de dirección y gestión

El Tribunal de Cuentas constata que existe una “debilidad en el sistema de planificación, dirección y control del INTA”, que se manifiesta en la “carencia de instrumentos adecuados para atender a una rigurosa visión estratégica de su actividad y gestión, que permita adoptar medidas eficaces para centrar sus esfuerzos en la definición y consecución de sus objetivos esenciales, mejorar la organización y gestión de los recursos y superar y corregir las desviaciones y problemas”.

A todo esto hay que sumar “la falta de información sobre muchos aspectos de la gestión, las deficiencias de control y coordinación internos y la inexistencia de contabilidad analítica”.

Las partidas económicas del INTA provienen de los Presupuestos Generales del Estado (más de 100 millones de euros) y de la venta de los productos que se desarrollan en sus instalaciones. En 2006, fecha del informe del Tribunal de Cuentas, el instituto contaba con más de 1.200 trabajadores: 502 funcionarios y 765 contratados laborales.

El INTA, paralizado

Fuentes conocedoras de la situación del INTA explican a ECD que el instituto se encuentra sumido en un estado de parálisis debido a la gestión que se ha venido haciendo en los últimos años. Aseguran que el sector público de la aeronáutica español es una ruina debido a que el Ministerio de Defensa no ha controlado su funcionamiento con demasiada rigurosidad.

A día de hoy, está en marcha el Programa Nacional de Observación de la Tierra, en colaboración con la Agencia Espacial Europea y la NASA. Se trata del gran proyecto del INTA, en el que se pondrán los mayores esfuerzos.

Sin embargo, lo que en otro tiempo fue un instituto puntero, a día de hoy se encuentra en una situación delicada. Existen programas de innovación aeronáutica, como el Ariane, o los proyectos de nanosatélites y microsatélites, pero, según las fuentes consultadas, se trata de iniciativas de menor calado y de escaso recorrido.

Defensa ha cancelado varios proyectos para aglutinar los esfuerzos en el Programa Nacional de Observación de la Tierra”, aseguran.

El balance económico del INTA es a día de hoy negativo, según explican las mismas fuentes, conocedoras de la situación interna del instituto. Los autónomos que trabajan para el organismo no están cobrando sus facturas y amenazan con interponer demandas. Una situación que algunos trabajadores definen como “desesperante”, teniendo en cuenta que el INTA había estado siempre a la vanguardia de la aeronáutica europea.

La ministra de Defensa está apostando por los satélites europeos y no por proyectos españoles.

Informe al Congreso

El Tribunal de Cuentas elevo este informe al Congreso de los Diputados, concretamente, a la comisión mixta para las relaciones con el Tribunal de Cuentas. El 25 de mayo, el presidente del organismo compareció en la cámara baja para presentar el documento. Será ahora la comisión la que decida si existen responsabilidades.

En caso de que se determine que sí, el procedimiento a seguir es similar al de la jurisdicción ordinaria: el Tribunal de Cuentas juzgará la responsabilidad contable a través de su fiscalía y dictará sentencia. Lo normal es que se condene al INTA a devolver al erario público el dinero. No hay responsabilidad penal.

Puede leer el informe fiscalizador íntegro del Tribunal de Cuentas pinchando aquí.

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