Viernes 09/12/2016. Actualizado 13:25h

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Defensa

Los insultos y amenazas son habituales

Militares relatan el acoso que sufren en las zonas más abertzales del País Vasco

La agresión a un teniente y un sargento de la Guardia Civil en Alsasua (Navarra) saca a la luz el clima de hostilidad en el que viven

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Dos miembros de la Guardia Civil fueron agredidos –junto a sus parejas- en el pueblo navarro de Alsasua cuando fueron reconocidos en un bar de la localidad. Sus agresores fueron detenidos pero ya están en libertad. Militares que sirven en zonas bajo gran influencia abertzale relatan que este tipo de sucesos son comunes en su día a día. “Han ido a peor con el fin de ETA”.


Militares españoles realizan una marcha en el Monte Gorbea (Álava), con la cruz al fondo. Militares españoles realizan una marcha en el Monte Gorbea (Álava), con la cruz al fondo.

El suceso ha reabierto el debate sobre la seguridad e integridad personal de los agentes de la Guardia Civil y militares destinados en localidades donde la presencia abertzale es mayoritaria. Uno de los agredidos el pasado fin de semana tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por una fractura en el tobillo. Sortu ha cuestionado la veracidad de los hechos.

Lejos quedan ya aquellos primeros años ochenta, los denominados ‘años de plomo’ cuando los atentados contra guardias y militares en el País Vasco o Navarra eran habituales cada semana. Sin embargo, la situación de inseguridad no ha desaparecido a pesar de que ETA haya dejado –al menos hasta el momento- de matar.

“Odio” en zonas abertzales

Así lo entienden militares españoles que viven su día a día en localidades marcadas como bastiones abertzales. Algunos han aceptado relatar para El Confidencial Digital algunas las situaciones cotidianas y del “odio” que les muestra abiertamente parte de estas poblaciones.

No es una situación que afecte a todos los miembros de las Fuerzas Armadas o la Guardia Civil que están destinados en el País Vasco o Navarra, sino a determinados regimientos y cuarteles en poblaciones donde la lucha armada o callejera ha sido histórica y ampliamente respaldada. Piden no citar ninguno de los municipios en esta información.

Insultos y amenazas en el día a día

“Si sales del cuartel de paisano tienes que hacerlo mirando para todos los lados” explica un militar destinado en una localidad gobernada por Bildu. “Si te vas a tomar algo, debes hacerlo acompañado de algunos compañeros. Nunca sólo” explica.

“Me ha pasado muchas veces. No en herriko tabernas, sino en bares normales. Pides algo en castellano y te dicen ¿hablas español? Entonces eres militar o guardia, aquí no hay otra opción.” asegura otro militar a ECD. Y entonces, explica, comienzan las miradas “raras” y los cuchicheos.

Agresiones que no se cuentan

“Es incómodo. Hasta tal punto que los que llevan mucho más tiempo hacen vida en sus cuarteles. Algunos apenas salen” confiesa un militar que lleva tan sólo un año en su destino.

Las cosas se ponen más peligrosas cuando se trata de localidades de pocos habitantes, donde son fácilmente reconocibles tanto militares como guardias civiles. “Hay peleas e incidentes habitualmente, pero no salen en las noticias. Cualquiera que haya servido allí lo sabe”.

“Las ordenes son evitar cualquier sitio conflictivo, y en caso de confrontación no entrar al trapo. Porque es peor. Te amenazan y te insultan, normalmente algún grupo numeroso y casi siempre muy jóvenes. Te pueden pinchar y si te defiendes te puede caer a ti el marrón” confiesa un militar de Tierra español a ECD.

Pegatinas de ETA

Las relaciones con ciertos ayuntamientos también son tortuosas para los oficiales de los acuartelamientos que están en territorios gobernados por la izquierda abertzale. El menor de los trámites burocráticos con la administración local se convierte en una pesadilla.

Voces militares relatan a ECD que, en una población muy conocida por su afiliación abertzale, el cartel que indica la ubicación de una instalación militar “aparece pintado cada dos por tres, o arrancado, o incluso con pegatinas de ETA pegadas”.

“La gente piensa que ETA ha desaparecido, pero aquí la vemos a diario” asegura este oficial a ECD.