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Defensa

El ‘Patiño’ ensayó horas antes con señuelos el ataque de los piratas. Ahora los califican de ‘inquilinos’ y han sido intervenidos quirúrgicamente en el buque

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Los seis piratas que atacaron hace una semana al buque de la Armada 'Patiño' ya viajan a España, donde serán juzgados por la Audiencia Nacional. Atrás queda una intensa semana a bordo del buque, en la que fueron operados y finalmente se les dio trato de "huéspedes". ECD ha conocido detalles de las vivencias de la dotación del 'Patiño'.

12 de enero de 2012. 3:30 de la madrugada. Suena la alarma del ‘Patiño’. Fuera, en el mar, se oyen disparos de rifle Kalashnikov. Se trata de piratas que han confundido al buque con un carguero. Los militares españoles a bordo corren a sus posiciones. Quienes se encontraban de guardia ya han empezado a responder al fuego con sus armas ligeras.

Tras el intercambio de disparos inicial, la dotación defensiva inicia lo que han denominado “fuego de neutralización en autodefensa”. Es decir, comienzan las ráfagas con las ametralladoras Browning de calibre 12,7. El esquife pirata se da a la fuga, el ‘Morsa’ –helicóptero SH-3D Seaking- les persigue y, finalmente, captura.

“Todos los que formamos la dotación del Patiño recordaremos siempre este día” asegura la dotación en su cuaderno de bitácora, que ECD ha seguido con atención. La ajetreada jornada del ataque finalizó tras “un sinfín de informes, y con otros pensando mucho en todo lo que había ocurrido”.

Curiosamente, el ataque pirata no cogió desprevenida a la dotación del ‘Patiño’. Horas antes del ataque, ya entrenaron cómo enfrentarse a la amenaza.

Un señuelo que “parecía un somalí”

Unas quince horas antes, la dotación del buque agradecía la “tranquilidad” con la que estaban patrullando las costas de Somalia. Nada enturbiaba la escolta del carguero mercante ‘Caroline Scan’, cuya seguridad era la misión del ‘Patiño’.

Pese al mal tiempo, el bochorno monzónico y el intenso oleaje, parte de la tripulación seguía inmersa en las competiciones deportivas navideñas que se celebraban a bordo. Una parte de la dotación comienza unos “entretenidos ejercicios de tiro”, que horas más tarde se confirmarán como provechosos. Así lo cuentan en su bitácora:

--En esta ocasión, la novedad está en el blanco que han preparado, con la ayuda del personal de máquinas y maniobra. El artefacto, por llamarle algo, consiste en una estructura formada por cinco bidones, unidos entre sí a base de puntos de soldadura, cubierta en su parte superior por cajas de pescado y aderezada con algo que quiere parecerse a un pirata somalí. Nada más aparecer por cubierta, el blanco, ha levantado gran expectación, sobre todo a la hora de arrojarlo al mar(...)Al final se ha disparado, con montaje de 20 mm (oerlikon), brownings (de 12,7 mm) y armamento ligero diverso, sobre una estructura de forma rara, hasta que se han hundido los bidones. La “decoración”, que flotaba, no se hundió y hubo de recogerse desde cubierta a la finalización del ejercicio.

Seis nuevos ‘inquilinos’

Los días posteriores al ataque fueron igualmente tensos para la tripulación. Se desconocía cuál sería el destino de los seis detenidos que estaban a bordo. Todos ellos resultaron heridos, y varios tuvieron que ser intervenidos quirúrgicamente. “Se recuperan bien”, tal y como figura en el registro del viaje.

La dotación se muestra nerviosa. El motivo –que ya adelantó ECD- es el insistente rumor que corre a bordo y que apunta a que los seis detenidos podrían ser liberados en la costa somalí. Ningún país de la zona ha aceptado juzgarlos, y el juez Eloy Velasco aún no ha confirmado si la Audiencia Nacional los reclama.

Mientras, la dotación ya ha aceptado la presencia de los seis “nuevos inquilinos”. El “baqueteado” esquife en que viajaban también se encuentra a bordo. Una prueba judicial más par el sumario.

Dos días después del ataque, la dotación recibe una mala noticia. El carguero al que escoltaban, el ‘Caroline Scan’, ha cambiado su ruta: ya no va a Mombasa, Kenia, sino a Djibouti. “Adios a los safaris y a las excursiones planeadas y soñadas”. Y merecidas. Otra vez será.

“Somos
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