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Crecen las críticas al “Libro blanco” de la energía: Montilla se olvida del gas, para regocijo de Salvador Gabarró y Gas Natural

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El “Libro blanco” de la energía que el Ministerio de Industria espera hacer público antes de final de mes nacerá “cojo”. Informaciones recogidas por El Confidencial Digital entre destacados analistas del sector coinciden en denunciar la incongruencias de Montilla, que apuesta por la liberalización de la electricidad y da vía libre a Gas Natural en el comercio gasístico.

El “Libro blanco” de la energía que el Ministerio de Industria espera hacer público antes de final de mes nacerá “cojo”. Informaciones recogidas por El Confidencial Digital entre destacados analistas del sector coinciden en denunciar la incongruencias de Montilla, que apuesta por la liberalización de la electricidad y da vía libre a Gas Natural en el comercio gasístico.

 

Los analistas no tienen dudas: El “Libro blanco” va a servir para ampliar la asimetría ya existente en la regulación del gas y la electricidad. Según anuncian todos los informes previos, Industria va a focalizar todos sus esfuerzos en liberalizar el sector eléctrico, mediante la imposición de un nuevo esquema tarifario para regular los precios y permitir la competencia real del mercado.

 

Sin embargo, el mundo del gas va a permanecer ajeno a todo esto. No es que el “Libro blanco” obvie el gas sino que no lo va tratar como un negocio en sí mismo sino como materia prima de producción de electricidad, al mismo nivel que el carbón, el fuel, lo nuclear, el agua y las energías renovables (eólicas).

 

El hecho resulta especialmente significativo en un momento en el que la Unión Europea se está empeñando en recordar –lo acaba de hacer la semana pasada- que luz y gas son dos mercados distintos, que trabajan de forma separada y son merecedores de dos directivas distintas; precisamente esas que España y otros países de la región no han transpuesto aún.

 

Los analistas sostienen que el debate que late en el fondo de este asunto es que las compañías eléctricas están muy interesadas en ser gasistas y el gasista quiere pasarse al mercado eléctrico porque, efectivamente, el gas es una de las principales materias primas para producir este tipo de energía. Por eso, en esa pugna entre las dos principales compañías españolas implicadas –Iberdrola y Gas Natural- resulta especialmente llamativa esa desproporción en la regulación de ambos sectores.

 

A juicio de algunos expertos, el Ministerio de Industria está discriminando. Regula fuertemente el mercado de la luz, dejando entrar a Gas Natural en el mercado abriéndole posibilidades reales de hacer negocio, y no hace lo propio a la inversa, fomentando indirectamente la posición dominante en el mundo del gas de la empresa que preside Salvador Gabarró, que se hace cada vez más fuerte.

 

La asignatura pendiente del “Libro blanco” seguirá siendo, por tanto, la regulación del gas, el establecimiento de normas fijas, extensibles a todos, sobre los suministros y las provisiones empleadas, de las compras en los mercados internacionales, de los contratos con países extranjeros, etc. Esto es lo que le están echando en cara al ministro José Montilla las empresas eléctricas.