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Dinero

La condición del Gobierno italiano a la fusión de Abertis y Autostrade es la marcha de la constructora ACS: Antonio Di Pietro amenaza con revocar concesiones

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Las juntas de accionistas de Abertis y Autostrade que tendrán lugar a finales de la próxima semana se presumen decisivas. La gran fusión de las autopistas se le complica a Isidre Fainé, que ya conoce las condiciones del Ejecutivo italiano a la operación: la salida de Abertis de Florentino Pérez.

Cuando el Gobierno italiano dio luz verde a la privatización de la empresa pública Autostrade puso una condición ineludible: que no concurrieran las constructoras. Italia no quiso poner así en manos de estas compañías la concesión pública de las autopistas nacionales: el que construye no debe gestionar, fue el lema del Ejecutivo del país transalpino, que buscaba evitar posibles conflictos de intereses.   Ahora, el Ministerio de Infraestructuras que dirige el conocido ex magistrado de “Mani pulite”, Antonio Di Pietro, quiere imponer el mismo principio antes de dar su visto bueno a la fusión de la española Abertis (La Caixa y ACS) y la italiana Autostrade (Benetton).   Según informaciones recogidas por El Confidencial Digital, el proyecto destinado a crear el mayor grupo de autopistas del mundo está supeditado a la salida de ACS del capital de Abertis. Al menos, este es el mensaje que ha transmitido Di Pietro a las partes implicadas en la operación y no sólo, como se ha publicado en algunos medios españoles, que no haya privilegios para la constructora de Florentino Pérez.   Se deben modificar los términos del acuerdo de fusión o, en caso contrario, Anas (el ente público que gestiona las autopistas de Italia) se verá obligada a retirarle las concesiones de autopistas a Autostrade. Así de taxativos se mostraron los interlocutores del Gobierno italiano.   Llega la hora de negociar, por tanto. Benetton está empeñado en vender y el acuerdo se hará. Eso sí. Isidre Fainé tendrá que hacer concesiones que podrían afectar a la estructura de la compañía resultante. Los empresarios habían pactado una presidencia conjunta, con un español (Fainé) y un italiano; un consejero delegado de Abertis; y dos vicepresidentes, un español (Florentino Pérez) y uno italiano. La sede iba a estar en Barcelona. El tira y afloja está servido.

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