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La mala gestión del aceite de oliva pone en riesgo puestos de trabajo en las empresas envasadoras y continúa alzando los precios

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La estrategia a corto plazo y especuladora de muchas cooperativas del sector del aceite de oliva ha puesto en peligro muchos puestos de trabajo en las empresas envasadoras. Los expertos creen que se han manipulado las cifras para impedir un descenso en los precios.

La estrategia a corto plazo y especuladora de muchas cooperativas del sector del aceite de oliva ha puesto en peligro muchos puestos de trabajo en las empresas envasadoras. Los expertos creen que se han manipulado las cifras para impedir un descenso en los precios. Fuentes del sector denuncian que la sequía de los últimos años está siendo la excusa perfecta para los intereses de algunas cooperativas que apuestan por mantener los altos precios del aceite de oliva. Según los expertos, la cosecha de este año será muy parecida a la de 2005 y oscilará sobre las 900.000 toneladas métricas. Mientras que las previsiones de las cooperativas hablan de 600.000 toneladas métricas. Una cifra en la que esas cooperativas se apoyan para que no sea posible vender este producto por debajo de los 4,20 euros el kilo, frente a los 2,40 euros/kilo que costaba hace un año. Además del ingreso obtenido por la subida del precio, fuentes del sector aseguran que las cooperativas “están importando aceite de terceros países en régimen de Tráfico de Perfeccionamiento Activo (TPA)”. Esto significa que se está importando temporalmente aceite con exención de aranceles de terceros países para luego exportarlo mejorado o refinado. El resultado de esta operación es que parte del aceite se queda como aceite negro y se mezcla con los aceites nacionales. Los expertos afirman que las consecuencias de esta política a largo plazo son nefastas. Así, se está produciendo una contracción de la demanda, ya que el consumidor está dejando de comprar aceite de oliva, ante las buenas ofertas de aceite de girasol en el mercado. Una de las implicaciones más graves de este cambio en el consumo, es la reducción de los márgenes de beneficio que quedan en las empresas envasadoras. Un hecho que repercutirá en el futuro en importantes reajustes en los puestos de trabajo de estas compañías, que no podrán competir con la empresas de distribución moderna. Como ya publicó ECD, ante la escalada del precio, la Comisión Europea intentó eliminar en octubre el impuesto a terceros países con el objetivo de abaratar las tarifas. Sin embargo, la medida no prosperó debido a las presiones del sector.