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Los inmigrantes latinos en paro desbancan a gitanos y ancianas en las casas de empeño: avalancha de relojes, cadenas de oro y sortijas

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El Monte de Piedad, perteneciente a Caja Madrid, está abarrotado de inmigrantes latinoamericanos, gitanos y personas mayores que quieren empeñar sus pertenencias personales para obtener una fuente de ingresos con la que llegar a fin de mes. Relojes, cadenas de oro y sortijas abarrotan los almacenes de las casas de empeño.

La sala, casi siempre abarrotada, de la institución dependiente de la entidad madrileña muestra la situación por la que atraviesan muchas familias. El perfil de las personas que acuden al Monte de Piedad “ha cambiado radicalmente en los últimos seis o siete meses”, según comentan fuentes del sector. Si hace tan sólo un par de años la afluencia era, en su mayoría, de gitanos y ancianas en precarias condiciones económicas, “ahora son, sobre todo, inmigrantes latinos agobiados por las deudas y el paro”, añaden.

La entidad de préstamo está en los últimos meses más llena que nunca, según ha podido comprobar en vivo El Confidencial Digital. La casa de empeño funciona por turnos para poder atender a todas las personas que acuden a vender los más diversos objetos. A las once de la mañana, el marcador muestra el número 698. Es sólo un ejemplo de lo que ha cambiado la situación en muchos hogares desde que comenzara la crisis.

El Monte de Piedad reserva la joya durante un año, durante el cual el cliente puede volver a pagarla, eso sí, con un porcentaje de comisión (5% hasta 300 euros, 6,75% de 300 a 900 euros, 8% de 900 a 3.000 euros y 8,25% para más de 3.005 euros). 

Si la joya no se reclama o recupera durante ese tiempo, pasa a las subastas de Caja Madrid, en las que, según confirman fuentes cercanas a la caja de ahorros madrileña, se congregan los joyeros de la capital.

Los temas de conversación entre los clientes se repiten una y otra vez: la mayoría se han quedado en paro hace pocos meses debido a la crisis, han intentado volver a buscar trabajo pero les ha sido imposible encontrarlo, han conocido el Monte de Piedad a través de familiares o amigos y han decidido venir a vender sus joyas para superar el bache. La mayoría suele repetir y vuelven a menudo, apuntan técnicos de la casa de subastas, a los que ha tenido acceso ECD.

¿Por qué venden todo lo que tienen? La mayoría es inmigrante de perfil económico medio-bajo a los que no les alcanza para llegar a fin de mes, para mandar dinero a sus países de origen o, en último caso, para comprar un billete de vuelta a su país porque aquí no han vuelto a encontrar oportunidades, relatan quienes se encuentran en esta situación.

Los objetos que abarrotan los estantes y almacenes de las casas de empeño en los últimos meses son joyas, obras de arte y muebles. “Sobre todo, traen oro”, matizan desde estos establecimientos.

Las mujeres suelen acudir a empeñar las joyas de sus familias pero el gran valor sentimental de las mismas hace que las recuperen antes de finalizar el año de plazo. Por su parte, los hombres se decantan por dejar en préstamo relojes y cadenas de oro. “Antiguamente se podía empeñar ropa pero hoy ya no está permitido”, recuerda un empleado.

Algunos de los datos más relevantes del Monte de Piedad recabados por este confidencial son los siguientes:

-- Caja Madrid da el 70% del valor de la joya empeñada.

-- Los mejor posicionados venden sus joyas para ahorrar. Los demás lo hacen para llegar a fin de mes.

-- Los inmigrantes se quejan porque el Estado no les da ayudas para sobrellevar la crisis.

-- Se ha sentido un incremento de afluencia desde hace dos meses. Los días de mayor afluencia son lunes y viernes.

-- “En esta época se compra mucho oro para bautizos y comuniones”, según los expertos en este ámbito.

-- El aumento de interesados en vender sus joyas ha llevado a las casas de empeños a abrir más locales. “Ahora hay mucha competencia”, resumen.

“Somos
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