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Dinero

El turismo es uno de los objetivos prioritarios del Daesh

Gobierno y empresarios asumen el error de haber vendido España como destino seguro

Reunión de urgencia en Barcelona con miembros del Ejecutivo central, Generalitat, Ayuntamiento y directivos del sector hotelero: “Nos hemos puesto en el disparadero”

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Los atentados terroristas en Barcelona y Cambrils han puesto en jaque al ‘motor’ de la economía española: el turismo. La masacre se ha producido en plena temporada alta, a mitad de agosto, con playas y calles repletas de turistas. Gobierno y empresarios se arrepienten ahora de “haber abusado de la promoción de España este verano como destino seguro”.

El turismo es uno de los objetivos del Daesh El turismo es uno de los objetivos del Daesh

Según reconocen a El Confidencial Digital fuentes empresariales de alto nivel, la inquietud se ha instalado entre destacados representantes del sector turístico y autoridades en Cataluña. Asumen que España y, Barcelona en particular, se enfrentan ahora al reto de mantener su atractivo turístico y arrinconar el miedo.

Advierten de que va a resultar una “tarea compleja”. A los últimos atentados terroristas hay que sumar que la capital Condal lleva tiempo centrando el foco de los medios internacionales por los actos vandálicos contra el turismo y los ataques a los hoteles.

Reunión de urgencia en Barcelona

Según las fuentes a las que ha tenido acceso ECD, esta “honda preocupación” fue el detonante de una reunión de urgencia celebrada este viernes en Barcelona.

Participaron altos cargos del Ministerio de Energía y Turismo, de la Generalitat de Cataluña, del Ayuntamiento de la capital Condal y responsables del sector turístico. Hubo presencia incluso de destacados directivos de varias grandes cadenas hoteleras.

El tema a tratar era relevante. Barcelona recibió más de 30 millones de visitantes el año pasado. Cataluña es el destino preferido de los turistas internacionales: acoge a uno de cada cuatro visitantes que llegan a España. Es la comunidad que más tránsito ha registrado de todo el país hasta junio (8,6 millones).

Durante este encuentro en la Ciudad Condal, los altos cargos presentes manejaron algunos datos inquietantes. Se destacó que París, por ejemplo, perdió 1,5 millones de reservas hoteleras en 2016, debido a la cadena de atentados que sufrió desde finales de 2015.

Recordaron también que se registraron cancelaciones masivas de grupos y menores entradas de turistas en los principales museos, como el Louvre, y en instalaciones de ocio, como Disneyland.

Abuso del reclamo de destino seguro

Los atentados de Barcelona y Cambrils son los primeros ataques yihadistas vividos en España desde 2004. En los últimos años, Madrid y Barcelona se habían beneficiado del temor de los ciudadanos a visitar destinos como Londres, París o Bruselas tras la sucesión de atentados perpetrados allí por el islamismo radical.

Pero en la reunión de urgencia en Barcelona se citó también un reciente informe de Exceltur. El documento menciona la incidencia que estaba teniendo para España el terrorismo en el resto de capitales europeas.

El documento destacaba que, sólo en el primer semestre de este año, Barcelona habría visto incrementado en más de 360.000 personas el volumen de visitantes extranjeros; Madrid, en algo más de 300.000. El motivo: la ausencia de terrorismo.

También se recogw el saldo positivo para España por la caída de la demanda europea a destinos competidores del Mediterráneo, como Egipto, Túnez o Turquía. Unos territorios que también se han visto afectados en los últimos años por ataques terroristas en sus hoteles.

“Nos hemos puesto en el disparadero”

Ante este escenario, fuentes presentes en el encuentro reconocen que una de las conclusiones que se alcanzaron es que tanto los agentes del sector, como las autoridades, debían haber sido más prudentes en las agresivas campañas desplegadas para captar turistas este verano.

Por un lado, manejaban que los servicios de inteligencia antiterrorista estaban reforzando la vigilancia sobre los principales enclaves e infraestructuras del sector turístico en España.

Pero había otra razón de peso. Conocían que el Estado Islámico buscaba ahora golpear las economías de sus enemigos debilitando una de sus principales fuentes de ingresos. En el caso de España, es el turismo.

“Haber abusado de vender a Madrid y Barcelona este verano como únicos destinos seguros en Europa nos ha colocado en el disparadero”, admite a ECD un destacado empresario del sector turístico.

En efecto, el turismo aporta más del 11% del Producto Interior Bruto (PIB). Año tras año, la llegada de extranjeros a España bate récords.

El pasado ejercicio, la cifra ascendió a 75 millones de turistas, además con Cataluña como principal destino. Sólo en el primer semestre de este 2017 han llegado 36,6 millones de visitantes extranjeros al país y las previsiones para los doce meses apuntaban a más de 80 millones. Una marca histórica.

Representa la mayor industria con una contribución al empleo del 13%. Más de 2,3 millones de españoles trabajan en la actualidad en puestos relacionados con la hostelería, el transporte y otras actividades relacionadas con el turismo.

El turismo, uno de los objetivos del Daesh

Hay que recordar que, en julio del año pasado, el atentado de Niza colocó al turismo como uno de los objetivos de los atentados del Estado Islámico. Un mes antes, el Daesh atacó con un comando suicida el aeropuerto internacional Ataturk de Estambul. Aquella acción dejó un balance de 43 muertos y más de un centenar de heridos.

A través de ese aeropuerto entran en Turquía buena parte de los 40 millones de turistas extranjeros que recibe cada año. El Gobierno turco se apresuró a restar importancia al atentado y a asegurar que el país es seguro para los visitantes.

En plenas vacaciones de Semana Santa del año pasado, otro aeropuerto fue objetivo de un atentado terrorista. El ataque al Bruselas-Zaventem se saldó con 32 víctimas mortales. Supuso un severo revés económico para el sector turístico de la capital belga.

En 2015, terroristas del Estado Islámico perpetraron una cadena de acciones violentas contra enclaves turísticos en Túnez: toma de rehenes en el Museo Nacional del Bardo -23 víctimas mortales- en marzo, y un asalto a resorts costeros en Susa, en junio -con 38 muertos-.

Pese a los refuerzos de seguridad y vigilancia anunciados posteriormente por el Gobierno tunecino, el sector turístico nacional -el más importante del país- aún no se ha recuperado.

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