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El ex-decano del Colegio de Periodistas de Cataluña “condena” a Aznar y Acebes al analizar la “batalla mediática” del 11-M

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El estudio aparece en una revista con sede en Quito (Ecuador) y editada por el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina. El último número de este boletín incluye un artículo de Salvador Alsius en el que el periodista alude, sin medias tintas, al “fatal embuste de Aznar y sus adláteres”.

El estudio aparece en una revista con sede en Quito (Ecuador) y editada por el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina. El último número de este boletín incluye un artículo de Salvador Alsius en el que el periodista alude, sin medias tintas, al “fatal embuste de Aznar y sus adláteres”. Salvador Alsius es profesor de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, periodista y ex-decano del Colegio de Periodistas de Cataluña. Según acaba de dejar por escrito en la revista Chasqui, -que, por cierto, lo sitúa aún al frente del decanato en cuestión- “nunca más podrá abordarse el estudio de la comunicación institucional y de la comunicación política, sin tener en cuenta el referente que supusieron esos cuatro días de marzo” que precedieron al trágico día 11.

Alsius comienza trazando su particular visión del estado de la opinión pública española en aquellas jornadas, “dividida en dos mitades –asegura-, una de las cuales acataba silenciosamente los dictados de los hijos sociológicos del franquismo, mientras que la otra –compuesta por un variopinto mosaico de mentalidades (…)- aprovechaba cualquier ocasión para mostrar un rechazo rotundo al belicismo y a las actitudes monolíticas y prepotentes derivadas de una mayoría absoluta forjada cuatro años atrás”.

Para el ex-responsable de colegio de periodistas de Cataluña, nadie duda ya acerca del cómputo que hizo el gobierno de José María Aznar: “si se alentaba la tesis de que el atentado tenía la autoría en Al Qaeda, el precio electoral por el apoyo a la guerra de Irak le podía costar muy caro; si por el contrario, se daba por descontado que estábamos ante la enésima actuación de ETA, la mano dura preconizada por el aznarismo contra los nacionalismos vasco y catalán (incluso para sus versiones más moderadas) podía ofrecer unos magníficos réditos en lo que a votos se refiere”.

Alsius se refiere a continuación a las sucesivas comparecencias públicas del ex ministro del Interior, Ángel Acebes, menciona el telegrama de Ana Palacio cursado a todos los embajadores con la orden de citar la autoría de ETA, y las llamadas de Aznar a los principales directores de periódicos nacionales. Mientras tanto, explica el docente, las agencias internacionales comenzaban a desmentir a los dirigentes españoles.

“Aquí se puede apuntar, a propósito–añade Alsius-, que muchos españoles creyeron revivir durante aquellos días sensaciones similares a las experimentadas durante el franquismo, cuando tenían que leer Le Monde y sintonizar la Radio Pirenaica o la BBC para tratar de conocer lo que estaba ocurriendo en el propio país”.

Para el periodista catalán, “si hasta ahora los tratados sobre comunicación política y sobre ética informativa solían evocar como anti-ejemplos el caso de los papeles del Pentágono sobre la guerra del Vietnam, o el del embargo de la información sobre la invasión de la bahía de Cochinos, a partir de ahora podrán añadir, como un clásico, el del fatal embuste de Aznar y sus adláteres”.

Al final, el ex-decano del Colegio de Periodistas de Cataluña analiza las movilizaciones convocadas por teléfono móvil y mensajes SMS durante la jornada de reflexión. Antes de poner en duda las potencialidades futuras de ese nuevo vehículo de información, Alsius sentencia: “No hay ni qué decir que desde el ya tambaleante gobierno se acusó enseguida a la oposición, y particularmente al Partido Socialista, de haberla cocinado maquiavélicamente. Desde luego, nos encontramos ante algo indemostrable”. (30-07-2004)