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El senador Iñaki Anasagasti carga contra la dirección del periódico DEIA, que ha dejado de enviar el diario a sus propios trabajadores

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Las medidas adoptadas por la dirección del rotativo vasco DEIA, destinadas a reducir “gastos innecesarios”, han desatado las iras del senador del PNV, Iñaki Anasagasti. El veterano político considera que sólo sirven para sembrar el desánimo en los trabajadores del medio.

El senador del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Iñaki Anasagasti, ha denunciado que la dirección del periódico vasco DEIA ha dejado de enviar en fecha reciente un ejemplar gratuito diario a los miembros de su plantilla. Para el veterano político se trata de una medida más en el recorte de gastos impuesta por la dirección del rotativo, con las que comienza a cundir cierto desencanto.

Anasagasti ha cargado contra la dirección del medio que, en su opinión, “anda manga por hombro”. El motivo principal de su enfado es que, al parecer, desde 1977 en que salió al mercado DEIA se enviaba a diario el periódico al domicilio de cada uno de sus trabajadores: esta práctica que recibía el nombre de “envío de cortesía” ha sido cortada de raíz desde hace dos semanas.

En su cuaderno de bitácora el senador escribe que “sin mediar aviso alguno, la semana pasada la dirección de DEIA decidió suspender estos “envíos de cortesía”. Y de repente, lo que era una costumbre y hasta un rito, se interrumpió”. A su juicio el hecho de que no se avisara a los trabajadores del final de esta costumbre “ha causado hondo malestar”.

‘Escaso cuidado de los trabajadores’. Así califica la medida Anasagasti cuando destaca que recientemente el director adjunto de DEIA, Oscar Subijana, en una columna de opinión sobre el presidente del Alavés, Dimitri Piterman, sostenía la necesidad de cultivar las relaciones con los empleados. “¡Qué mal se aplica esta terapia en DEIA!” señala.

Otra de las razones que esgrime el senador vasco es que, a esta última medida de contención de gasto, hay que sumar la polémica por “el cambio de sede desde Bolueta a la Feria, de propiedad a alquiler, y los comentarios dirigidos a la vieja guardia del periódico de que ganan mucho”.

Según los datos facilitados por Anasagasti, de los 120 empleados de la plantilla de DEIA cerca de la mitad vienen de la época fundacional en 1977 y sus sueldos han ido engordando a la par que su experiencia. “Para los actuales directivos, que ven cómo bajan las ventas, es más rentable al parecer apostar por chavales con contratos basura de 600 euros”.

De seguir así las cosas, remata rotundo el político, “los trabajadores de DEIA van a terminar comprando El Correo. Más de uno ya lo ha dicho”.