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Casimiro García-Abadillo, director del diario El Mundo

“Si Moncloa quería que El Mundo fuera un periódico más cómodo, la cosa no les ha salido bien”

El número dos de Pedro J. Ramírez lleva un año al frente de El Mundo. No está en el epicentro del staff como quien ha conquistado a pisotones la cima del podio. No va de vencedor. No es su estilo. Es, sencillamente, el relevo natural. Después del numerito, él ha olvidado. Prefiere que esta historia acabe más como Tú a Boston y Yo a California que como Kramer contra Kramer... Como la gran mayoría de su redacción… Mientras El Mundo cambia de piel intentando que no cambie el alma, este John Wayne se consagra como el hombre tranquilo del periodismo español.

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Casimiro García-Abadillo sosteniendo un globo terráqueo. Casimiro García-Abadillo sosteniendo un globo terráqueo. Álvaro García Fuentes

Un artículo de...

Álvaro Sánchez León / @asanleo

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Uno de los divorcios más tuiteados de la historia ha sido el de Pedro J. Ramírez con El Mundo. Por culpa del “estafermo”, se rompió la baraja, y de aquella ruptura nació en enero El Español.

Desde hace un año, Casimiro García-Abadillo, dirige El Mundo sin Pedro J. Le ha tocado un año convulso, pero él está tranquilo, incluso optimista. Pelo blanco. Horas de redacción a sus espaldas de número dos. En 45 minutos de entrevista no mira el reloj ni una sola vez. Calma.

Una petición directa por mail, y al día siguiente tenía de vuelta su “sí, quiero”. La dulce Amelia me ofrece día y hora, y en el Madrid de los fríos de invierno, aterrizamos en el sancta sanctorum de Unidad Editorial. En una mesa redonda de medio metro de diámetro –no he confirmado el dato exacto, es sólo una impresión de una persona de letras- nos sentamos en diagonal, y hablamos. Tiene la voz cansada. Claro. Son las 19.45 horas, y las exclusivas maduras están ya a punto de entrar en la imprenta.

¿El Mundo por montera, a pesar de los pesares?

Ha sido un año difícil, pero yo no me esperaba otra cosa. Cuando asumí la dirección del periódico sabía que iba a ser un año muy muy complicado, pero hemos hecho un buen ejercicio. Daremos a conocer los resultados en febrero y demostraremos que, a pesar de las dificultades, hemos mejorado mucho. En este año hemos cambiado el periódico, hemos dado más peso a cultura y sociedad, hemos conformado un nuevo equipo… La salida de Pedro J., que fue traumática, se ha superado, y, por tanto, estoy satisfecho.

¿Qué ha supuesto personalmente para el Casimiro discreto la pugna pública con Pedro J.?

Lo que ha pasado ha sido lógico. En todas las empresas, cuando hay una persona carismática, como lo es Pedro J., que sale, pero que a la vez se queda, y que además está limitado por un contrato de no competencia, pasaría lo mismo… Conociéndole sabía que eso no podía durar mucho. El conflicto me lo esperaba. Una vez que ha pasado, ya está olvidado. Para mí es un tema que no es nada relevante. Ha pasado, y ahora hay que mirar hacia adelante.Con Pedro he tenido muy buena relación, porque no solamente era su número dos, era una persona en la que él confiaba, y en la que yo confiaba también. La vida es muy larga, y no descarto que volvamos a tener una buena relación.

¿Cómo está El Mundo en sus bodas de plata?

El Mundo es un periódico que se ha consolidado como un referente indudable para la vida política española. En España, es un periódico que la gente que se dedica a la política, la economía y la cultura, y en general, la gente importante, tiene que leer. Es un periódico que ha marcado y marca la agenda política, y que en 25 años se ha convertido en uno de los medios más influyentes. Se ha adaptado bien a las nuevas circunstancias. Ha desarrollado una web pionera y líder, y ahora nos estamos planteando dar un salto tecnológico más hacia adelante: aplicaciones de móviles, mejora de la web… Ahí los cambios van muy rápido y no podemos perder el ritmo de la innovación.

¿Los fichajes de estos últimos días son cosa del momento, o las caras nuevas irán siendo tendencia en el periódico?

Nuestro periódico siempre ha apostado por valores jóvenes. Tenemos un gran equipo de columnistas de diferentes ideologías, que eso es muy importante. Me comprometo mientras sea director a mantener esa diversidad opinativa. Nosotros teníamos planificado algunas cosas, pero, entre tanto, El País se ha llevado a Manuel Jabois, una persona a lo que yo valoraba mucho, y nosotros hemos puesto sobre la mesa estos fichajes, y seguiremos.

Me parece bien que estemos en un mercado abierto en el que nadie tiene seguras sus estrellas. Nosotros tenemos el mejor equipo de columnistas de España y seguiremos buscando talentos jóvenes.En elmundo.es, tras la salida de Fernando Baeta, se queda al frente Agustín Pery. El responsable de fin de semana será Fernando Bermejo.

 ¿Es planteable repescar a Gistau?

Gistau es uno de los mejores columnistas. Es una de las personas que me gustaría tener.

¿Se le podría sacar más partido a Enric González?

Enric es uno de los periodistas que mejor pluma tiene de España. Es muy versátil: además de sus columnas habituales, y de sus comentarios futbolísticos, se implica mucho en grandes reportajes,  y queremos sacarle más partido en ese terreno.

¿Cómo ve el lector de El Mundo el periódico en sus bodas de plata?

Esencialmente, El Mundo mantiene sus señas de identidad. Valora la información propia y las exclusivas. No se casa con nadie. Y vamos a seguir publicando cosas del PP, del PSOE o de Podemos. No tenemos ningún compromiso con nadie. Vamos a seguir informando de todos. Vamos a seguir apostando por la investigación con grandes periodistas que van a sacar muchos temas.

Editorialmente, mantendremos la centralidad. Tenemos un perfil de periódico de centro: liberales en economía, pero en los temas sociales somos un periódico bastante progresista. Entiendo que eso es la centralidad de la sociedad española, que defiende un modelo democrático y de libertad, pero en sus modos de vivir y actuar es una sociedad bastante avanzadaCon respeto a la etapa anterior, el perfil de Pedro J. marcaba muchísimo el periódico y ahora El Mundo es El Mundo, no tiene ese sello de autor. Ahora somos un periódico de equipo.

Algo importante para aclarar a los lectores: Se ha dicho mucho que Rajoy metió aquí la mano y montó el pollo. ¿Es verdad que el Gobierno ha hecho lo posible para que hubiera un cambio de rumbo en El Mundo?

Creo que si Pedro tuviera datos concretos sobre eso, los habría dado. No es una persona que se suela callarse esas cosas. Es verdad que este periódico era muy incómodo para Moncloa y para algunas empresas del Ibex, pero no creo que Moncloa esté contenta con nuestra portada de hoy, ni con muchas otras que hemos hecho. Quiero decir que, si la cosa era una operación para crear un periódico más cómodo, pues no les ha salido bien…

Mientras sea director de El Mundo defenderé este planteamiento. Ni en la redacción eso se ha vivido -sólo hay que preguntar a la gente que trabaja aquí-, ni el lector lo ha notado. Nadie cree que nos hayamos convertido en un periódico servil a las órdenes de Moncloa o del PP. Somos el mismo periódico de antes, aunque es verdad que cada periódico muestra en parte la personalidad de su director, y no soy partidario de un periodismo demasiado agresivo, porque yo no lo soy; pero eso no quiere decir que no sea crítico, o que no publique todas las cosas que lleguen a mis manos.

Usted es el defensor más firme de un pacto PP-PSOE “para evitar la tercera república”. Ahora mismo, esa defensa es ¿idealismo, realismo, cordura. Patriotismo… o reclamo comercial?

Sólo hay dos posibilidades: o el PSOE pacta con el PP, o con Podemos. El bipartidismo se ha acabado en España. No sabemos cuántos votos tendrá Podemos en las generales, pero en las autonómicas y municipales veremos su poder real con más precisión. Lo que sí sabemos es que Podemos no es un fenómeno coyuntural: va a tener una fuerza indudable. Puede estar entre los 60 y los 70 escaños en las próximas generales. Si eso es así, se rompe el bipartidismo y el partido que gobierne deberá hacerlo en coalición. Cabe una colación formal, o gobernar en minoría con apoyos, que puede ser lo más factible. Si gana el PP con 130 escaños, que pueda tener el apoyo del PSOE en algunas cuestiones que les permita gobernar, sin tener ministros socialistas en el Gobierno. Si no es eso, será un gobierno de coalición Podemos-PSOE.

Yo prefiero un gobierno de alianza entre PP y PSOE, porque creo que le dará más estabilidad al país. Las incertidumbres de un gobierno con Podemos, cuyo programa económico –al menos lo que hemos conocido hasta el momento-, parece que supondría disparar el déficit público, el gasto público, y retroceder todo el camino que con tanto esfuerzo hemos hecho para mejorar las cuentas públicas. Eso me parecería un desastre.

¿Es patriotismo? Creo que es pensar en España. Apelo a recuperar los consensos de la Transición, que sirvieron para salir de una situación difícil y poner en marcha la Constitución, fruto de aquella concordia que fue capaz de sentar en la misma mesa a Carrillo y a Fraga. De aquellas diferencias nació un pacto político que nos ha dado a España los mejores 35 años de nuestra historia, nos pongamos como nos pongamos.

Estamos en situación de cambio histórico y necesitamos reconstruir esos consensos, que se pueden lograr en torno a una reforma constitucional que se va a dar de todas formas. La ceguera del PP es que vamos hacia eso sí o sí. En el próximo parlamento Podemos y PSOE, aunque no gobiernen, tendrán mayoría, y ellos apuestan por la reforma, a lo que, sin duda, se sumarían Izquierda Unida, CiU… En vez de ponerse a la cabeza de ese cambio, el PP se ha cerrado y se va a encontrar con eso dentro de diez meses.

¿Le ha convenido el Gobierno de Rajoy? Hemos dicho muchas veces que no era buen candidato, pero sería buen presidente, y sin embargo…  

Rajoy ha hecho una política económica que, con grandes defectos, ha sabido coger España en una situación dramática y dejar el país en una situación de salida, como demuestra que este año la economía española vaya a crecer, sin ninguna duda, por encima del 2%. Se van a crear 400.000 empleos, y estamos con una prima de riesgo de en torno a 100, cuando veníamos de sobrepasar los 600 puntos… Sin embargo, ha fallado en algo fundamental para un político: generar expectativas.

El Gobierno de Rajoy ha decepcionado políticamente. No tanto por haber incumplido sus promesas, sino porque no ha sabido crear complicidades con los ciudadanos y vender un proyecto de país. Tendría que haber sido capaz de convencernos de que este sacrificio, además de servir para crecer, servía para construir algo como España. No ha sabido involucrarnos, a pesar de hacer salido con 11 millones de votantes, un activo que ha dilapidado. Aunque la economía fuera bien, hay más de 3 millones de votos que se han desenchufado del PP, por culpa de la no política que ha hecho al haber centrado todo su esfuerzo casi exclusivamente en la economía. Ha faltado liderazgo político para que la gente supiera que el esfuerzo merecía la pena.

A todo esto hay que añadir que el Gobierno de Rajoy ha sido muy débil en la lucha contra la corrupción y ha reaccionado muy tarde. En su legislatura, no ha habido agenda de regeneración política, como sí que supo desarrollarla Aznar, con sus fallos. En el proyecto de Aznar había dos motores: la economía y la regeneración política, y el Gobierno de Rajoy sólo ha tenido un motor, que ha sido insuficiente.

¿Quién debería ser Pedro Sánchez?

Ahora mismo lo está pasando fatal. Con él se está siendo injusto. Lleva cinco meses en la secretaría general del partido: es joven, ganó unas primarias, y tiene legitimidad para liderar el PSOE, pero se ha encontrado con un partido excesivamente ansioso y nervioso con Podemos, con heridas sin cerrar, con grupos que se mueven constantemente… Le van a hacer pagar el pato de una situación de la que él también es víctima. No ha sido el causante. Cualquier líder que hubiera tenido el PSOE en estos cinco meses habría pasado por lo mismo.

¿Y eso Susana Díaz lo sabría y ha dejado pasar la ocasión?

No lo sé. Creo que ella apostaba por él y ahora le ha dejado de apoyar. Ya las intenciones es más difícil de juzgar… Y hay otros líderes, como Zapatero u otros, que le han dejado. Lo va a tener muy complicado, porque cinco meses es muy poco tiempo. Le va a hacer mucho daño al PSOE esta prisa acelerada que les ha entrado de repente por cargarse al líder, porque hay elecciones municipales muy pronto.

¿Qué protagonismo le corresponde a Esperanza Aguirre en la política del siglo XXI?

 Esperanza Aguirre tiene un capital político importante. Podría ser la mejor candidata del PP a la alcaldía de Madrid. El PP lo tiene muy mal en dos de sus feudos tradicionales: Madrid y Valencia. La única garantía de éxito en Madrid sería ella. Veremos lo que se decide. Es un referente liberal del PP, que habla claro. Las encuestas, las nuestras y las de otros periódicos, incluso las del PP, le dan como mejor opción.

 ¿Unidad Editorial ha superado la crisis?

 Sí. Este año ha sido muy importante. Puedo decir que el resultado de 2013 lo hemos multiplicado por más de tres veces. No puedo dar datos concretos porque hasta el 22 de marzo, que es cuando RCS los hará públicos en la Bolsa de Milán, no se harán públicos. Hemos hecho un esfuerzo enorme.Para 2015 tenemos un objetivo ambicioso, que supondría estar en beneficios netos. Este va a ser un año de creación. No tenemos planes de reducción de plantilla, después de muchos años. Podemos mirar al futuro con cierto optimismo y hacer cosas nuevas.

¿La idea es mantener todas las publicaciones que lleva ese transatlántico?

La idea es mantener las publicaciones que tenemos y reforzar mucho el área digital.

Hay una trinchera de periodistas influyentes y discretos como usted, Alsina, Vallés... Una trinchera que podíamos denominar "Los hombres tranquilos de La Brújula"... ¿Al norte se llega mejor por ese camino?

 Cada uno es como es. Los disfraces duran poco en la vida. Has citado dos periodistas a los que admiro y por los que tengo aprecio. Ellos son ellos. Son como son. No representan ningún papel. Son difícilmente etiquetablespolíticamente, porque son realmente independientes. Y yo me considero también bastante independiente. Una de las cosas que diferenciará esta etapa con la anterior es que El Mundo no va a pedir el voto para ningún partido. Vamos a defender principios, pero no vamos a pedir el voto para un partido, a no ser que estemos en una situación muy excepcional.

¿Qué son en El Mundo...

a) Lucía Méndez: Está desde el primer día. Viene de Diario 16. Lo ha hecho todo en el periódico. Estuvo mucho tiempo en la sección de Opinión y uno de los cambios que hice fue ponerla a hacer lo que creo que es lo mejor para ella y para el periódico: grandes informaciones políticas.

b) Pedro Simón: Es uno de los periodistas de El Mundo con trayectoria más brillante y más sólida. Ha descubierto para nosotros el periodismo social. Es experto en sacar temas que tienen que ver con los problemas de la gente. Creo que ha generado una tendencia de periodista muy pegado al terreno.

c) Pedro G. Cuartango: Una de las personas más cultas y más leídas que he conocido en mi vida, y además es mi amigo personal, con el que llevo trabajando más de 30 años. Es una de las esencias del periódico. En sus columnas demuestra la cantidad de cosas que ha leído. Le suelo pedir consejo cuando voy a comprar un libro. Le puse al frente de la sección de cultura y ha sido el protagonista de toda la revolución que viven las últimas páginas del periódico.

d) Rodrigo Sánchez: El genio del diseño.

e) Ángeles Escrivá: La persona que más sabe de ETA en España. Ha sabido transformarse en una periodista de investigación. Será una de las estrellas de la próxima etapa.

d) Carmen Rigalt: Es la mejor periodista que hay haciendo crónica social de calidad, y es otra seña de identidad de El Mundo.

e) Iñaki Gil: Un todoterreno. Un organizador extraordinario. Ha sido casi todo en el periódico. Cuando le hemos puesto al frente de los suplementos está demostrando una altísima creatividad y calidad. Es, lo que llamamos, un soldado del periodismo. Sin él, no habría salido El Mundo.

f) Salvador Sostres: El columnista más polémico que tenemos, y seguramente, el más brillante. Sus columnas son tan seguidas por los que secundan sus tesis, como por los que no. Un buen columnista nunca deja indiferente.

g) Antonio Lucas: Anson me dijo una vez que es el mejor poeta de su generación. Estoy de acuerdo. Es el mejor poeta, y el mejor columnista de su generación. Me enorgullece que en El Mundo hayamos sabido crear un ambiente para ayudarle a ser un gran escritor.

¿A qué tres periodistas le gustaría tener en su equipo?

(Largo silencio)

Me gustaría que estuviera Carlos Alsina.

(Otro largo silencio)

No lo sé. No voy a dar más nombres.

¿No añora esos tiempos en los que era redacción, y obviaba totalmente la gestión?

Sí. Añoro los tiempos en que podía hacer información, salir, hablar con gente… Siendo director tengo mucha información, pero hay una parte importante de mi tiempo, casi el 40%, que tiene que ver con la gestión, y eso me hace añorar los tiempo dedicados completamente a la información.

¿Cómo se prepara para recibir a El Español?

Sólo puedo decir que será un medio más en internet con el que competiremos, tal y como hacemos ahora con el resto.

REBOBINANDO

Casimiro es un caballero amable. Castellano. Quizás los alquimistas del talento político dirían que no tiene carisma. Pero los periódicos no son ferias. El carisma de Casimiro es la verdad sin herir. La exclusiva, sin empalar. Los sujetos, los verbos, y los predicados, más que los adjetivos y los adverbios. En ese sentido, es menos previsible. Y que cada cual juzgue si eso es bueno o es malo.

García-Abadillo un periodista en son de paz: un carisma de manual para una profesión combativa, pero quizás en peligro de extinción...

Cercano. Normal. En su despacho ni hace frío, ni entran sudores. Hay un algo de Benedicto XVI, pacífico, racional, ortodoxo y entrañable en el hombre que lidera El Mundo.

Como Pedro J. es listo, muy listo. Seguro que los dos vuelven a encontrarse en el camino. Él también sabe que un manchego fiel no causa dolores. En todo caso, que se pelee con los italianos para siempre... o con Moncloa… O con quien quiera. ¡Faltaría más! Pero no podemos enterrar las páginas de las hemerotecas en las que Pedro J. y Casimiro se estudian a la par. No. El Mundo, a sus 25 años, es lo que es, gracias, sobre todo, a los dos. 

 


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