Jueves 08/12/2016. Actualizado 18:06h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Medios

Siguen las revisiones en Francia: Jean Paul Sartre, un “idiota” al frente del diario comunista Liberation

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

En Francia parece estar de moda el revisionismo respecto de los periódicos famosos. Ocurrió ya con el demoledor libro sobre Le Monde publicado por dos ex –redactores, y ahora le ha tocado el turno a Liberation y a quien fue su primer director, Jean Paul Sartre, que no sale bien librado tampoco.

En Francia parece estar de moda el revisionismo respecto de los periódicos famosos. Ocurrió ya con el demoledor libro sobre Le Monde publicado por dos ex –redactores, y ahora le ha tocado el turno a Liberation y a quien fue su primer director, Jean Paul Sartre, que no sale bien librado tampoco.

 

Creado en febrero 1973 por la izquierda maoísta, y con el filósofo Sartre como director, Liberation fue objeto de un primer libro, obra de Jean Guisnel. Sin embargo, acaba de aparecer ahora otro que “completa” el anterior, escrito por Bernard Lallement, quien se describe a sí mismo como la persona encargada de crear y llevar la gestión diaria del periódico.

 

Con un título expresivo, “Libé, l’oeuvre impossible de Sartre”, Lallement explica que mantenía constantes reuniones con él, un hombre que desde el otoño de 1973 había perdido la vista y se había encerrado en su apartamento del boulevard Edgar-Quinet, en París. “Era más fácil explicar a unos niños “El Ser y la Nada” que conducir a Sartre  por las exigencias de la gestión”, comenta.

 

Debilitado psíquicamente e incompetente en asuntos de gerencia económica, Sartre, que jamás puso los pies en la redacción, fue simplemente un salvoconducto moral para Liberation. Era inútil intentar contar con él para encontrar ayuda financiera, cuando las arcas del periódico estaban completamente vacías. “Prestaba lo que mejor hacía, y más abundantemente, en su vida: el nombre”.

 

“Escribiendo su “Idiota”, Sartre no sospechaba que ese apelativo iba a acabar correspondiéndole a él. Tenía un lugar dentro de nuestra tribu, aunque al fondo de la mesa. Sartre era nuestro director, pero, visiblemente, todo el mundo se burlaba de él”, concluye Lallement. En mayo de 1974, el filósofo abandonó la dirección del periódico.