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Algunos valedores de la catedrática Carmen Caffarel ya lamentan el excesivo “talante ZP” de la directora de RTVE

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Aquellos que en su día pusieron sobre la mesa el nombre de la directora del departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid como posible directora general de TVE comienzan a renegar en privado su decisión. Caffarel se ha creído demasiado, dicen, el “talante socialista”.

Aquellos que en su día pusieron sobre la mesa el nombre de la directora del departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid como posible directora general de TVE comienzan a renegar en privado su decisión. Caffarel se ha creído demasiado, dicen, el “talante socialista”.

 

El nombramiento de Carmen Caffarel al frente del ente público RTVE vino precedido de una solemne declaración de principios por parte de José Luis Rodríguez Zapatero: la renovación de la vida pública, indicó, “debe extenderse al ámbito de los medios de comunicación pública, singularmente RTVE y la Agencia EFE, a los que quiero liberar del control del Gobierno, al que tradicionalmente han estado sometidos”.

 

Unas semanas después, una desconocida para el mundo no universitario asumía la dirección general de la cadena pública y las conjeturas sobre la identidad de las personas que habían propuesto su nombramiento a Alfredo Pérez Rubalcaba duraron varios días.

 

Ahora, profesionales del sector televisivo han confirmado a ECD que alguna de esas personas, que en privado reconoce haber sugerido a los socialistas su candidatura, afirman sentirse decepcionados. Se echa de menos, sostienen, una política real de televisión.

 

Para estos “decepcionados”, Caffarel se ha creído en exceso el talante idealista –“talante ZP”, señalan- que se le adjudicó al principio. Con el mercado actual de la televisión, explican, y el déficit real de Prado del Rey, hace falta competir y buscar audiencia. “La catedrática olvida –insisten- que seguimos hablando de una televisión comercial que, para poder ejercitar su carácter de servicio público, primero tiene que sobrevivir”.

 

La paciencia de los valedores de Caffarel parece haberse colmado cuando le han oído proponer programas de cine para las diez de la noche o unos Informativos aderezados con reportajes sobre caza de ballenas.