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Los cuatro errores de cálculo del frustrado órdago de Javier Díez de Polanco en la ‘guerra del fútbol’: ni ‘batalla por la libertad’, ni apoyo del Gobierno, ni jueces

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Sogecable se encuentra en un callejón sin salida. Así lo reconocen importantes directivos de la casa, que hablan de “situación embarazosa” ante la que no se vislumbra ninguna cómoda vía de escape. Se enumeran a continuación las cuatro claves internas que explican por qué el órdago de Javier Díez de Polanco a Mediapro ha fracasado.

El análisis, al que ha tenido acceso El Confidencial Digital, proviene de reflexiones realizadas por ejecutivos del Grupo Prisa que se muestran, en privado, muy disconformes con la deriva para la empresa que ha tomado la llamada ‘guerra del fútbol’. A juicio de estas personas, son cuatro los errores de esta ofensiva. A saber:

a) Se ha minusvalorado el verdadero poder del rival: Mediapro. El Grupo Prisa se ha equivocado al valorar el verdadero potencial de la factoría catalana que dirigen Jaume Roures y Tatxo Benet. En varios ámbitos. Primero, en lo personal. Se pensaba que su oponente no iba a oponer la menor resistencia ante ‘los Polanco’, que se retiraría pronto de la puja o se avendría a un acuerdo pactado ante el poderío de Prisa.

Se dudaba, además, de la verdadera capacidad financiera de Mediapro que, al parecer, muy pocos intuyen. Paolo Vasile ya vertió durísimas críticas en este sentido, cuando se quedó sin los derechos de la Fórmula 1. “Nadie sospecha el dinero que maneja Roures”, confirman fuentes cercanas al productor, accionista de referencia en La Sexta y embarcado ahora en la salida de un periódico nacional.

Un sucedido reciente ejemplifica muy bien el desdén que existía en Prisa hacia Roures. La escena tuvo lugar hace poco en el diario El País, cuando se estaban acordando las ideas para un editorial del periódico sobre el conflicto. Un ideólogo intervino entonces y, refiriéndose a Mediapro, lanzó con cierta arrogancia:

-- Es que estos son… ¡unos aventureros!

En ese momento, pidió la palabra un ejecutivo de los tiempos de Jesús Polanco, que no quiso dejar pasar la ocasión de replicar:

-- Pues no olvidemos que así empezó don Jesús, precisamente como un aventurero: viajando por América con una maleta en la mano repleta de libros para vender.

Y se hizo un significativo silencio en la sala.

b) El Grupo Prisa daba por descontado el apoyo sin fisuras del Gobierno Zapatero. Existían motivos para albergar esta esperanza, explican desde la compañía, dadas las buenas relaciones que siguen existiendo con un importante sector del Ejecutivo. Concretamente, Alfredo Pérez Rubalcaba continúa presentándose como el ‘brazo armado’ de Prisa en La Moncloa, algo que el propio ministro ha declarado sin tapujos en su entorno más íntimo.

Sin embargo, algunas situaciones demuestran, por la vía de los hechos, que su capacidad de influencia ante José Luis Rodríguez Zapatero ya no es la que era. Dos ejemplos recientes lo atestiguan: el caso de Pedro J. Ramírez y el programa ‘59 segundos’ (léalo aquí) y lo sucedido en la última remodelación ministerial del Ejecutivo (contada así en estas páginas).

c) Sogecable dio por segura la adopción de medidas cautelares por parte de los jueces contra Mediapro. Esta ha sido otra de las graves equivocaciones de Prisa, que contaba con que el juzgado de primera instancia número 36 de Madrid, que cursa la demanda interpuesta por Audiovisual Sport (AVS) contra la productora de Roures, estimara la solicitud de medidas cautelares pedidas por la primera.

Sin embargo, no ha sido así. La filial de Sogecable estaba convencida de que podría impedirle a Mediapro cualquier acto de disposición y explotación de los derechos audiovisuales de los clubes Racing de Santander, Athletic Club, Real Zaragoza, Valencia, Villarreal, Levante y Sevilla. Sin embargo, el pasado 30 de agosto el juez no le dio la razón.

d) Prisa ha enfocado equivocadamente este conflicto: no es “otra batalla por la libertad”. Algunos directivos de la compañía no comparten en absoluto el sesgo que ha dado al asunto el instigador de esta confrontación, Javier Díez de Polanco: “Él considera –explica un ejecutivo de la casa - que es otra batalla por la supervivencia, contra quienes desean acabar con Prisa. Y ahora no se trata de eso. Aquí no estamos ante una ‘guerra por la libertad’, como la que hubo que librar en su día, por ejemplo, contra el juez Gómez de Liaño: en aquella ocasión iban a por nosotros y recibimos el apoyo necesario para defendernos”.

Y se concluye: “este es un enfrentamiento de carácter puramente comercial, donde el mercado es quien debe dictar sentencia. Este convencimiento lo tienen muchos de aquellos que nos han dejado solos ahora”.