Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:21h

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El Chivato

La locuacidad de José María García, la bronca que montó Gallardón y la mano izquierda de su mujer en los “Antena de Oro” de radio y TV

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Se trató de una noche animada, la del viernes pasado en el Mirasierra Suites Hotel de Madrid. Por cierto, un recinto con mucho trabajo este último fin de semana: tras la gala de entrega de los premios “Antena de Oro” que concede cada año la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión, dio cobijo a los jugadores del Real Madrid, concentrados durante el fin de semana para el partido de ayer frente al F.C. Barcelona.   Según le cuentan a El Chivato, los periodistas presentes en el acto, más de medio centenar, hablaban maravillas de la organización. Además del trato dispensado, dispusieron de varias mesas para ellos, donde pudieron degustar una excelente cena tras realizar su trabajo.   El evento reunió a primeros espadas de la profesión y el mundo del espectáculo. Carlos Herrera, Álex Grijelmo, Anne Igartiburu, Carmen Sevilla… Pero entre los invitados, destacó sin duda el veterano periodista José María García. Se extendió en su discurso más de media hora, cuando no debía pasar del par de minutos. Repartió a derecha e izquierda, a PP y PSOE, habló de lo divino y de lo humano. Y al Chivato le cuentan que acabó con la paciencia de la mayoría. De hecho, se escucharon gritos e imprecaciones conminándole a que terminara.   No obstante, el centro de atención del acontecimiento –al margen de los premiados, auténticos protagonistas de la noche- fue el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. Según los testimonios recogidos por El Chivato, el político “popular” –que recibía el premio “Antena Extraordinaria”- armó una buena bronca a eso de la medianoche.   Todo comenzó cuando el edil manifestó, de manera reservada, que se iba, que no aguantaba más, que tenía sueño, que aquello no era lo previsto. Gallardón explicó que su jefe de gabinete le había comunicado que el acto no acabaría más tarde de las doce y media de la noche, y aquello iba para largo, él debía clausurar los premios y no estaba dispuesto.   Al Chivato le cuentan que los responsables de la velada no perdieron la compostura y se mostraron dispuestos a acompañarle a la salida… tras hacerle saber que el programa original de la ceremonia contemplaba desde el principio la clausura a las dos de la madrugada. Todo parecía indicar que la noche se alargaría, por culpa de la extensión de los discursos de algunos invitados, pero lo de las doce y media nunca se había barajado.   Cuando todo parecía que iba a acabar de la peor manera, entró en escena la esposa de Alberto. Mar Utrera, con gran tino y prudencia, tomó cartas en el asunto. Según le relatan a El Chivato, estuvo charlando con su marido hasta hacerle entrar en razón, cosa que logró porque el alcalde salió a recoger su galardón… a eso de las tres y media de la mañana.   Por cierto, que Gallardón volvió a cautivar a todos con esa elocuencia y dotes de gran comunicador que le caracterizan. “Puedo cerrar con un discurso largo o corto”, comenzó diciendo el edil a los invitados. “¡Con el largo!”, clamó la sala. “Si me despido a la manera breve, debo decirles… ¡gracias!”. (Risas y aplausos). “Si me despido por extenso, les diré: ¡gracias, gracias, muchas gracias a todos!”. (Ovación).

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