Martes 06/12/2016. Actualizado 01:07h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

El Chivato

La pugna con los escoltas de Luis de Olmo durante sus vacaciones en Tarragona

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Hay marejadilla entre los agentes que se han ocupado de la seguridad de Luis del Olmo durante las vacaciones de este verano, centradas sobre todo en su localidad de residencia, Roda de Bará (Tarragona). El periodista es una de las personalidades más conocidas allí, con casa en primera línea de playa y hasta un busto suyo en una plaza.   Del Olmo es una persona contra la que ETA trató de atentar hasta en siete ocasiones distintas, y por tanto una de las personalidades con más que justificada protección policial, que habitualmente corre a cargo de un escolta privado y de otro más del Cuerpo Nacional de Policía. A estos se añade en verano la vigilancia en el exterior de la vivienda, que corre a cargo de efectivos de la Guardia Civil de Tarragona.   El problema se ha planteado porque los dos primeros escoltas, es decir, el privado y el del CNP, tienen sus correspondientes días libres, a pesar de lo cual, como otras jornadas, Luis del Olmo sale a la calle, a la playa, al restaurante o el club de golf, y, en ausencia de los dos citados, tienen que ser los guardias civiles los que se ocupen de su custodia directa, una tarea, por otro lado, para la que no han sido preparados específicamente. Es decir, que pasan de vigilancia estática (en el exterior de la casa) a protección personal.   Por cierto que los miembros de la Benemérita manifiestan también otra queja. En Cataluña son famosas las “calçotadas”, en las que se consumen los calçots (cebollas tiernas). El periodista de Punto Radio organiza cada año una “calçotada”, a la que, entre otros muchos, son invitados los mandos de la comandancia de Tarragona. Los guardias que están en el exterior tienen orden de la superioridad de presentarse especialmente impolutos ese día, y, además, de saludar militarmente a todos los que van llegando a la residencia del periodista, sean quienes sean.