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El Chivato

Las estrellas Michelín a cocineros vascos y catalanes se convierten en argumento nacionalista

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Desde el punto de vista del nacionalismo, sea el que sea, cualquier dato favorable puede ser utilizado en apoyo de las tesis propias, y en detrimento de las ajenas. Hasta una asunto tan aparentemente prosaico como las estrellas que otorga la guía Michelín.

Desde el punto de vista del nacionalismo, sea el que sea, cualquier dato favorable puede ser utilizado en apoyo de las tesis propias, y en detrimento de las ajenas. Hasta una asunto tan aparentemente prosaico como las estrellas que otorga la guía Michelín. El portal nacionalista vasco Izaronews acaba de dedicar un apartado a las últimas estrellas de la famosa guía, destacando que son algo así como los Oscar del mundo gastronómico. Y recuerda que, de nuevo, las mejores calificaciones “han vuelto a recaer en Euskal Herría”. Y, la verdad, tiene razón. Repasa el reconocimiento que la guía Michelín hace a restaurantes como el Mugáritz de Rentería, el único que ha ingresado en esta edición, además de los tradicionales Arzak y Martín Berasategui, lo que da a Guipúzcoa la hegemonía territorial, puesto que hay que sumar los Akelarre, Zuberoa, Fagollaga y Miramón Arbelaitz. En Vizcaya se ha producido la caída del bilbaíno Goizeko Kabi, pero siguen los uniestrellados Etxanobe y Daniel García en su cocina del Zorztiko, además del Andra Mari de Galdácano. En Álava, sólo uno, Zaldiarán, de Vitoria. Hasta aquí, el artículo tiene toda la razón en destacar la calidad máxima cocina vasca. El problema es cuando va más allá y aparecen planteamientos de carácter nacionalista, porque concluye: “En esto de los astros neumáticos hay dos comunidades, Euskadi y Catalunya, que brillan con luz propia, mientras el resto del Estado queda sumido en un apagón gastronómico. Ni siquiera en Madrid, a tenor de los dictados de la guía gala, existe un solo restaurante con categoría suficiente para lucir las tres estrellas. Por algo será”.