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El Chivato

La prensa española, maltratada y marginada en el viaje de los reyes a Marruecos

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Le cuentan a El Chivato —que, lamentablemente, no pudo viajar hasta allá- que los periodistas españoles desplazados al viaje de los reyes a Marruecos acabaron más que indignados con el trato recibido y con los problemas que sufrieron durante esos tres días para poder trabajar. Hubo incluso algunos gestos casi insultantes.

Le cuentan a El Chivato —que, lamentablemente, no pudo viajar hasta allá- que los periodistas españoles desplazados al viaje de los reyes a Marruecos acabaron más que indignados con el trato recibido y con los problemas que sufrieron durante esos tres días para poder trabajar. Hubo incluso algunos gestos casi insultantes. De entrada —nos cuentan- fue una visita “para no ver nada”. Los enviados especiales fueron llevados de un sitio a otro, pero no pudieron entrar en casi ninguno. No asistieron a la bienvenida en el aeropuerto de Marrakech (un momento simbólico), no pudieron entrar en el palacio real de esa ciudad, les llevaron a una exposición en la que se quedaron en la calle... Uno de los dislates más claros fue que el rey inauguraba una importante cumbre empresarial y los periodistas no pudieron estar presentes porque tuvieron que partir, de madrugada, desde Marrakech a Tánger, donde a su vez tampoco pudieron ver casi nada. El colmo estuvo en un desplazamiento en autobús, de casi treinta kilómetros, para la inauguración de una central eléctrica, en la que después sería la comida. Se quedaron a la puerta, no pudieron entrar, y los anfitriones les dijeron que tampoco habría almuerzo. En ese momento estalló el enfado y los españoles optaron por marcharse de allí, no sin antes comunicar a los responsables marroquíes que la visita había sido “un verdadero desastre”. Como resultado, la mayor parte de los enviados, incluidos algunos medios oficiales, estuvieron ausentes en el momento de la salida de los reyes hacia España desde el aeropuerto de Tánger.