Martes 06/12/2016. Actualizado 01:07h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Denuncias de los lectores

La alcaldesa de Córdoba y sus reformas del barrio de la Judería han perjudicado a los comerciantes y cambiado negativamente la imagen de la ciudad

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

La alcaldesa de Córdoba ha emprendido unas reformas en el puente romano de Córdoba y en el barrio de la Judería -el barrio más emblemático de la ciudad en donde se encuentra la Mezquita Catedral- ha sustituido las piedras milenarias de la calzada del puente romano por una solería compuesta en losetas de granito rosa.

No ha quedado ahí la cosa sino que las calles del barrio de la Judería está levantándolas para quitar los adoquines antiguos y sustituirlos por esas losetas de granito negro más propias de ser suelos de una urbe moderna que del casco antiguo de una ciudad milenaria. Ya lo ha hecho en la Plaza de la Corredera y alrededor de la Mezquita.

También está perjudicando a los comerciantes, que no entienden el empeño de la alcaldesa en sustituir el adoquín. Opinan en general que si hay que arreglar alguna calle hay materiales en la actualidad iguales a los existentes y que no cambien el carácter de la Judería.

Además, la temperatura del granito los días de calor del verano porque absorbe el calor. No se entiende que una ciudad que con sus múltiples monumentos forma parte del patrimonio de la humanidad y ha sido reconocida por la UNESCO como tal, una persona se atreva a cambiar su fisonomía para afearla.

Casas antiguas y palacios que son sedes oficiales están cayendo en el abandono más absoluto. Su aspecto es lamentable. Ejemplo son el Palacio de las Quemadas, actual Escuela de Arte Dramático declarado patrimonio de la UNESCO, El Palacio de la Trinidad, Actual Conservatorio, La casa de los Venegas, actual Gobierno Militar y un largo etc.

Muchos cordobeses se han manifestado en contra, pero no han conseguido doblegar el empeño de la alcaldesa en modificar la imagen de la noble ciudad de Córdoba. Habría que detener esta tropelía, aunque ya el daño es grande. Los organismos cuya misión es velar por nuestro patrimonio nacional tienen la obligación de controlar e impedir que se cometan estas barbaridades.