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Mi odisea con el voto por correo en estas elecciones municipales: de cómo estuve a punto de desistir por culpa de un mareo postal

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El pasado 20 de abril solicité, por primera vez en mi vida, votar por correo. Tenía un viaje contratado hace tiempo y entiendo que debía votar. Llené el impreso, lo ficharon el día indicado, y a partir del día 7 de mayo me acerqué a la Oficina de Correos donde había presentado la solicitud y me dijeron que no había llegado nada.

Pasó el tiempo y, como tenía que salir de viaje el día 21, la última semana, que fue la anterior a las elecciones, intensifiqué mis visitas a Correos (fui 3 veces), y me repitieron que no había llegado.

Al final, el viernes 18 pude contactar con la Oficina electoral (llevaba varios días intentándolo) y me dijeron que ellos lo habían despachado el día 30 de abril, y me dieron el número de referencia. Con esta información volví a ir a Correos, y con resistencia, me dijeron que ellos lo habían recibido el 12 de mayo y que lo habían llevado a mi casa el 15 sin dejar aviso. Dijeron que hacían una segunda vuelta a los 2 ó 3 días y que entonces dejaban el aviso. Dije que ya hacía tres días y no había venido nadie. Que me dijeran donde estaba.

Me indicaron una oficina de reparto. Me fui a la mencionada oficina donde me indicaron que allí no era que lo tenían desde el principio los de reparto urgente, que están en otra dirección. Pude conseguir que me diera el teléfono y hablar con ellos. Me confirmaron que lo tenían diciéndome que lo enviarían al día siguiente. Como tenía una Comunión ese día, dije que si era antes de una hora que perfecto. Al no poderlo confirmar les pregunte si lo podían guardar y que lo recogería. Me dijeron entonces que bien y que fuera a las 9.

Al día siguiente, esta allí a las 9. La oficina no se abría hasta las 9,30. Al final pude recoger el sobre y votar en la misma oficina.

Me hizo gracia cuando abrí el sobre, con instrucciones muy elementales, que la empleada de turno me dijo aquello de “oiga, no me hace caso”. Me quería explicar qué era lo debía hacer, que ya he dicho lo fácil que era para mí.

No pude más que contestar aquello de que llevo una semana oyéndoles y qué poca credibilidad me merecían después de tanto mareo postal. Quiero constatar que aparte de las mentiras que he estado oyendo, tengo que reconocer que hubo un momento en que pensé en desistir del voto.

Y pienso en todas aquellas personas que lo han querido hacer y no sepan o no han podido hacer todos los movimientos que me ha tocado hacer. No es fácil votar por correo.

Repito. NO ES FACIL VOTAR POR CORREO.