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La guinda

Ali Al-Ahmed, director del Saudi Institute, que da la vuelta a la polémica sobre el Corán y recuerda el trato a la Biblia

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El director del Saudi Institute de Washington, Ali Al-Ahmed, señala que en su país no está permitido tener una Biblia en casa, ni siquiera a los cristianos o no musulmanes. Y que el gobierno profana y quema las biblias que las fuerzas de seguridad confiscan a la entrada del país o en las redadas que practican en ceremonias cristianas privadas.

El director del Saudi Institute de Washington, Ali Al-Ahmed, analiza en un artículo publicado por The Wall Street Journal que muchos musulmanes y sus gobiernos –incluido el de Arabia Saudí– han sentido indignación por la supuesta profanación del Corán por parte de militares de Guantánamo, dada a conocer por Newsweek. Al-Ahmed explica que la indignación sería comprensible si el gobierno estadounidense mostrara hostilidad hacia el Corán, pero no es así. Afirma que como musulmán, nunca ha tenido dificultad para comprar un Corán en las librerías americanas; que su contenido se estudia en infinidad de universidades; que los museos se gastan millones en exhibir arte musulmán, etc. Sin embargo, en su país, no está permitido tener una Biblia en casa, ni siquiera a los cristianos o no musulmanes. Y que el gobierno profana y quema las biblias que las fuerzas de seguridad confiscan a la entrada del país o en las redadas que practican en ceremonias cristianas privadas. Poseer una Biblia en Arabia Saudí puede ser motivo de pena de muerte, arresto o deportación; está prohibida la importación o exhibición de cruces o símbolos religiosos de otras religiones; los programas de televisión que muestran clérigos, cruces o estrellas de David son censurados, etc. Por eso, concluye: “Como musulmanes, tendríamos que ser tan generosos como los cristianos o judíos. La lección es simple: si los musulmanes queremos que otras religiones respeten nuestras creencias y nuestro libro Sagrado, deberíamos predicar con el ejemplo”. Guinda al lúcido razonamiento.