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La guinda

Al bombero Moisés Benlloch, que fuera de servicio rescató de un incendio a un niño de tres años y a veinte enfermos

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En Algemesí (Valencia), tienen desde el pasado miércoles un nuevo héroe. Moisés Benlloch, un cabo de bomberos del Parque de Alzira, se hallaba realizando tareas asistenciales en su día de descanso en una residencia de enfermos de Alzheimer. Entonces se declaró un incendio en un inmueble cercano, del que comenzó a salir una densa humareda. Benlloch comenzó a colaborar en el desalojo de la residencia de enfermos en que se encontraba. Mientras lo hacía oyó el llanto de un niño, que se encontraba atrapado junto a su madre en el inmueble donde se había declarado el incendio. Cómo no podía acceder a donde se hallaban, salió al patio del edificio y desde allí se descolgó hasta el primer piso, consiguiendo de este modo localizarlos y aislarlos del fuego en un tejado. Después llegaron sus compañeros del Parque de Alzira y completaron el rescate con una escala extensible. No es común encontrar personas que arriesgan su propia vida por salvar la de otros, en una sociedad que considera una debilidad la preocupación por el vecino y valora más bien el individualismo y la vida al margen de los demás. A este bombero, que se enfrentó al fuego sin los medios propios de su oficio, se le puede alabar tanto por su épica acción de salvamento, como por la solidaridad que demostraba aquella jornada libre, atendiendo enfermos de Alzheimer por iniciativa propia y ajeno a la popularidad que le esperaba. Guinda a un comportamiento ejemplar. Por fin.