Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

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La guindilla

A Mazher Mahmood, falso periodista que suplanta identidades para lograr “exclusivas”: el último engañado, Eriksson

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Un periodista que se hace pasar por un jeque árabe multimillonario que desea comprar un equipo de fútbol para engañar a un entrenador y hacerle decir cosas que, en presencia de un reportero jamás diría, es un farsante.

Un periodista que se hace pasar por un jeque árabe multimillonario que desea comprar un equipo de fútbol para engañar a un entrenador y hacerle decir cosas que, en presencia de un reportero jamás diría, es un farsante. Y lo es porque no se dedica a desvelar asuntos turbios al margen de la ley, ni peligrosas operaciones con riesgo de su integridad física, o entramados que afectan a la seguridad o el futuro de la sociedad (drogas, armas, terrorismo). Lo hace para recabar opiniones personales de personas que en su actividad diaria se comportan de modo profesional, sin indiscreciones. Este seudo-periodista llamado Mahzer Mahmood, que ya ha logrado engañar a varios personajes públicos, ha prendido sus garras ahora sobre Sven Goran Eriksson, seleccionador de Inglaterra, y uno de los grandes técnicos en su país. El supuesto periodista acaba de publicar su exclusiva en el tabloide “News of the World”, lo que ha provocado que Eriksson haya tenido que llamar a todos los futbolistas de los que habló con el falso jeque. Lo que no es de recibo es que algunos medios “canonicen” al tal Mahmood como un “extraordinario reportero de investigación”. La realidad es que el modo de actuar de este individuo deja a la profesión periodística por los suelos. Hay una fina frontera que valida o invalida estas prácticas en la profesión: cámaras ocultas, micrófonos camuflados, o teleobjetivos tienen su sentido en muy contadas ocasiones, y el sentido común es capaz de discernirlas. Si todos hicieran lo mismo en este trabajo, y suplantaran la identidad de otras personas, o se acreditaran por medios a los que no pertenecen, ¿quién se fiaría de los periodistas? Guindilla a una práctica profesional execrable.

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