Lunes 05/12/2016. Actualizado 16:38h

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Atentados de Atocha: un destello de esperanza

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Cuando se sepa toda la verdad, las víctimas y los ciudadanos estaremos unidos a los garantes de la paz y del orden, igual que lo hemos estado siempre. Pero previamente hay que clarificar lo ocurrido y ajusticiar a los que han cometido delitos.

Mañana, once de agosto, se cumplen veintinueve meses de la masacre y aún parece que estemos en los prolegómenos de su aclaración. Esta afirmación no es gratuita. Basta leer la prensa libre, incluso la oficial, para descubrir que lo que nos contaron no es tan evidente como en un principio pudo parecernos y sobre todo que las pruebas que avalan lo que se ha dado en denominar versión oficial, o no existen, o se han preparado de forma fraudulenta. Estas afirmaciones no son gratuitas, basta con profundizar un poco en los hechos y en las actitudes de todo el espectro político, judicial y social.   Como siempre, dejo la puerta abierta en mis afirmaciones para que alguien, teniendo más información y más veraz que la mía, me haga rectificar públicamente lo que acabo de escribir. Con mucho gusto lo haré.   Durante estos días, marcados por la canícula y las vacaciones masivas de una gran parte de los ciudadanos, incluidos los altos dignatarios salidos del tristemente famoso 11-M, y como siempre, sin el eco, que pudiera ser lógico, de la prensa y medios de comunicación "oficiales", se han publicado en los medios comprometidos con la búsqueda de la verdad dos informaciones dignas de resaltar.   Por una parte, el juez del Olmo, instructor del caso, ha tomado una decisión que contradice toda su trayectoria durante la instrucción. Además de la importancia del hecho en sí, tiene un mérito añadido, hace caso omiso de lo recomendado por la fiscal Olga Sánchez. Se le podría aplicar la máxima que indica que "de sabios es rectificar". Ignoro cuales serán las razones que han inducido al citado juez a dar un viraje tan brusco en este asunto pero sean las que sean, damos la bienvenida al Sr. del Olmo al "club que busca la verdad", perdón por el mal remedo de tan triste frase. Ahí estaremos con el magistrado colaborando y prestando un servicio a la denostada justicia y a todo el país. Puede que esta decisión responda a cuestiones estéticas, no quiero pensar así, pero en ese caso estaremos de contrapunto en el esclarecimiento de parte de la verdad. Digo parte porque las responsabilidades políticas, pendientes de esclarecer, no creo que salgan de los juicios que todos esperamos con ansiedad.   El segundo asunto no es menos importante que el anterior. Se trata como algunos pueden suponer, de la reunión mantenida recientemente por los Tedax, en la que según las mismas fuentes, los policías, apoyados por sus sindicatos, pidieron la dimisión del ínclito Sr. Sánchez Manzano. Yo no voy a entrar en pormenores sobre lo ocurrido en dicha reunión pero, sí quiero dejar claro, que el paso dado por los sindicatos policiales, puede ser el principio del fin en el largo silencio impuesto a las actuaciones policiales antes, en y después del atentado. La vía iniciada puede suponer, no el desprestigio como algunos anuncian, sino la reconciliación de un cuerpo con el pueblo al que debe servir. Los cuerpos y fuerzas de Seguridad tienen un buen reconocido prestigio, demostrado incluso con su sangre. Ni personas ni partidos pueden lograr, en beneficio propio, desprestigiar a unos profesionales para impedir que la verdad del 11M llegue al último rincón del país.   Cuando se sepa toda la verdad, las víctimas y los ciudadanos estaremos unidos a los garantes de la paz y del orden, igual que lo hemos estado siempre. Pero previamente hay que clarificar lo ocurrido y ajusticiar a los que han cometido delitos. Como recordatorio hemos de rememorar que la Guardia Civil salió indemne, de la trampa que le tendieron, en las postrimerías del siglo pasado.   Algo parece moverse también en el ámbito parlamentario pero, no quiero pecar de ingenuo, ya tendremos ocasión de abordar este asunto en otra ocasión.   Cualquiera que lea estas líneas pensará que soy un iluso y posiblemente tenga razón. Yo soy consciente de que estamos muy lejos de saber lo que en un país normal sería ya algo del dominio público, pero en la España actual, esto sirve para cultivar la esperanza.