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Carta a José Luis Rodríguez Zapatero

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Los Técnicos Aeronáuticos de la República Argentina, tenemos el agrado como la imprescindible necesidad de dirigirnos a Ud., en relación a la crítica situación real por la que atraviesan tanto nuestra aerolínea de bandera, Aerolíneas Argentinas, como su empresa vinculada Austral Líneas Aéreas, que es lo mismo que decir el Sistema de Transporte Aerocomercial Argentino, puesto que entre ambas cubren casi el 90% de todos los servicios aéreos de transporte de pasajeros y carga nacionales. Las dos desgraciadamente controladas y administradas desde Octubre del 2001, por el Grupo Turístico y Hotelero español Marsans. Ud. acaba de declarar Sr. Presidente, que las empresas españolas han realizado aquí “importante inversiones”, y que “no ha habido desinversión” por parte de las empresas de su país “en los últimos años”. No cuestionamos que esa haya sido la norma por parte de las empresas de capital español, pero sepa Ud. con total certeza, que desafortunadamente esa norma ha tenido y tiene una excepción: el Grupo Marsans y su gestión al frente de Aerolíneas Argentinas y Austral. Como profusamente está documentado en el Informe que le adjuntamos, respecto de las características y consecuencias de la vinculación entre el Grupo Marsans y Aerolíneas Argentinas, las irregularidades y delitos cometidos por tal grupo empresarial ha sido lo único que ha abundado tanto en Argentina como en España. El traspaso de las empresas aerocomerciales argentinas mencionadas, por parte del Estado español a través de la SEPI al Grupo Marsans en Octubre de 2001, no ha sido otra cosa que más o peor de lo mismo respecto de la ominosa administración ejercida en ellas desde 1990, primero por Iberia y luego por la misma SEPI. Toda la operación de transferencia empresarial al Grupo Marsans, concebida en el 2001 para superar la aguda crisis empresarial, social y política que representaba la terminal situación de Aerolíneas Argentinas, y que perjudicaba tanto al gobierno argentino como al español, dado que para este último la situación socavaba seriamente los negocios españoles en la Argentina -con riesgo de extenderse a toda América Latina-, fue sin duda hoy podemos afirmar, un gran “montaje” o puesta en escena. Ideada y llevada a cabo por las autoridades de la SEPI de aquel entonces con la anuencia y participación del Grupo Marsans, destinada tanto a superar la creciente crisis que afectaba a los gobiernos de los dos países, como a beneficiar multimillonariamente a dicho Grupo empresario español. A fines del 2001 en proceso de liquidación de sus principales activos Viajes Marsans y Spainair, y en el presente, convertido en el mayor o en uno de los mayores operadores turísticos de España. La operación ha sido, como nuestra institución viene repitiendo desde hace tres años, una estafa binacional que ha malversado fondos públicos españoles por U$S 758 millones —lo asignado por la SEPI para sanear las finazas de Aerolíneas Argentinas y reactivarla industrialmente- desviándolos en su mayoría a favor del Grupo Marsans, mientras que en nuestro país, Aerolíneas Argentinas se halla jaqueada legalmente por la salida fraudulenta de su Concurso de Acreedores; colapsada financieramente por las reiteradas pérdidas que en verdad tienen sus balances; y vaciada patrimonialmente por la falta de activos propios tanto en flota (además absolutamente insuficiente para prestar los servicios aerocomerciales que nuestra realidad económica y social exige), como en infraestructura técnica e inmuebles. Los damnificados como Ud. se dará cuenta Sr. Presidente, son los ciudadanos y contribuyentes tanto de la Argentina como de España. En lo único que ha invertido el Grupo Marsans y en lo que ha sido ampliamente eficiente desde Octubre del 2001, ha sido en su copiosa publicidad (como la realizada el mismo día de su visita a la Argentina en los principales medios de prensa locales), o en sus masivas operaciones mediáticas de “venta de humo llevadas a cabo en nuestro país y en el suyo, que han silenciado bochornosamente la opinión periodística sobre las acciones del Grupo Marsans en Aerolíneas Argentinas, en la totalidad de los medios de comunicación de ambos países, salvo muy honrosas excepciones. En dichas campañas permanentemente se venden falacias sobre la realidad interna de Aerolíneas Argentinas imposibles de comprobar exteriormente, o respecto de sus proyectos de desarrollo empresarial que regularmente terminan incumplidos, pero siempre son reciclados y vueltos a “vender”. Bien puede aplicarse en su caso la vieja máxima que afirma, “dime de que alardeas y te diré de que adoleces”. En las últimas semanas el Grupo Marsans ha intensificado agresivamente su campaña de propaganda periodística abierta y encubierta en la Argentina y en España, dado su acuciante necesidad de que las actuales autoridades de la SEPI, le liberen el último tramo de U$S 85 millones (remanente de los U$S 758 millones originales destinados por la SEPI para Aerolíneas Argentinas), más los U$S 160 millones provisionados por contingencias para nuestra Línea Aérea de Bandera en el Presupuesto General del Estado español del 2004. Lo cual debería ser imposible que suceda, dado los innumerables juicios pendientes que dicho grupo posee en nuestro país y el suyo -que incluso involucran a la SEPI en su anterior administración-; y porque de concretarse, su gobierno se haría corresponsable de todos los delitos cometidos desde el 2001 a la fecha, tanto en lo que respecta a la imputación de fondos públicos españoles como en la administración de Aerolíneas Argentinas. El poder de “cooptación” del Grupo Marsans no se ha limitado solamente a los medios de prensa, también ha alcanzado a la mayoría de las asociaciones sindicales aeronáuticas, de hecho nuestro sindicato es el único que ha denunciado sistemática y fundadamente las auténticas actividades del Grupo tanto en Argentina como en España respecto de su gestión en Aerolíneas Argentinas y Austral. Por dicho motivo venimos sufriendo una voraz persecución laboral y sindical por parte del mismo, lo cual por ejemplo, ha provocado que en estos momentos estemos atravesando por un período de Conciliación Laboral dado el arbitrario despido de un compañero allegado a nuestra Asociación perteneciente a la empresa Austral. Dicho período conciliatorio vence 48 hs posteriores a su visita a nuestro país, y si los derechos laborales y constitucionales de nuestro afiliado no son respetados, las medidas sindicales de acción directa que habíamos desplegado se reiniciaran y profundizaran, con el respaldo de nuestra Confederación General del Trabajo. El Grupo Marsans, al igual que todo gobierno déspota e ilegítimo, solo puede a esta altura de su conducción intentar mantener el control social interno de sus empresas, y silenciar a las voces que lo denuncian mediante la estrategia del terror. Él y solo él, será responsable de las consecuencias gremiales y empresariales que su políticas represivas generen. Sr. Presidente, ni por un momento considere que nos mueve algún tipo de xenofobia española o revanchismo de cualquier tipo, en absoluto. Al contrario, le enviamos la presente junto nuestro Informe porque creemos y nos identificamos con Ud. ética e ideológicamente, y como Ud. pensamos que el diálogo y la negociación son las principales herramientas para superar todos los problemas. Por eso lo urgimos a interiorizarse sobre lo que en verdad está haciendo el Grupo Marsans en Aerolíneas Argentin