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Castro menos dañino que Bush

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Decir que el gobierno español comete un error ya resulta demasiado reiterativo, son tantos que más bien debemos pedir al menos que tenga algún acierto. En política internacional la posibilidad está más lejana aún.

 

La reciente crítica del PSOE a un ciudadano apartado totalmente de la política, como voluntariamente lo decidió José María Aznar, por haber recibido –aún no ha aceptado- la invitación a la Convención Republicana a celebrar el 30 de agosto en Nueva York, es una escalada más en el aislamiento internacional al que está llevando el gobierno de Zapatero a España con el solo objetivo de dañar el prestigio ganado por el anterior Presidente.

 

Aznar se ha convertido en el icono de un gobierno honrado y exitoso que ellos desean que la sociedad española olvide. Por lo que no dejan de asociarlo con una guerra en la que España no participó pero tampoco dejó de apoyar moralmente a los aliados, y luego decidió cooperar -junto a decenas de países- en garantizar que la ayuda humanitaria llegara a la población iraquí. Evidentemente la ayuda había que garantizarla con ese ejército, ya no de reclutas obligatorios de la época del socialista González, sino de un ejército netamente profesional que se logró cuando el Partido Popular gobernaba.

 

El encargado de hacer de portavoz de tal crítica fue el antiguo miembro de IU, Diego López Garrido. El ahora Secretario General del Grupo Socialista en el Congreso dijo que resultaría un hecho "dañino y lamentable" para la imagen de la política exterior española si Aznar aceptase, aunque por otro lado lo veía coherente. En efecto, para el Sr. López Garrido es dañino para España que una persona, sin responsabilidad política actual, visite al presidente de un país aliado; y sin embargo, no resulta dañino y lamentable que el propio presidente de España desee entrevistarse con el dictador cubano, defensor y simpatizante de ETA, con la coartada del diálogo en beneficio del pueblo cubano. Parece desconocer que con un sordo de la catadura de Castro no vale ese, nuevo y cada vez mas extraño, “talante”.

 

La Unión Europea, para exigirle a Castro el respeto de los derechos humanos de su pueblo, no puede refugiarse en palabras tan ambiguas y contradictorias como “Firmeza pero con diálogo”. Palabras que ha dicho recientemente Zapatero en una entrevista concedida a la Organización Editorial Mexicana (OEM). Tampoco resulta válido decir que se reserva su opinión sobre Fidel Castro, eso nos recuerda cuando llegó a ser presidente por sorpresa y no tenía ni idea del ejecutivo a crear - se vió obligado a decir ante los medios que el futuro gobierno lo tenía en su cabeza- como para que luego critiquen el cuaderno azul de Aznar y su demostrada eficiencia organizativa.

 

Si tanta “diplomacia” necesita para tratar con un déspota como Castro y con tan poca delicadeza está tratando su gobierno a sus aliados, como puede luego extrañarse que el Peñón sea visitado por el Ministro de Defensa británico, Geoffrey Hoon. Él acaso no desea visitar a uno de los Estados terroristas que le ha dado entrenamiento y cobertura logística al IRA.

 

En política exterior Zapatero está haciendo exactamente -y sin temor a exagerar en la extrapolación- lo que hizo Carod Rovira con ETA. En el caso de Rovira, el independentista catalán intentaba evitar con el “diálogo” que ETA atentara en Cataluña. Zapatero con esa política de acercamiento y diálogo con Castro debe creer que obtendrá el mismo propósito que Carod, más conociendo que Castro siempre ha apoyado no solo a ETA y al IRA sino a todo grupo terrorista que vaya contra las democracias occidentales, en especial contra los Estados Unidos.

 

Todo parece indicar que como las cosas en exteriores sigan “pintando” tan mal, Jordi Sevilla tendrá que volver a aconsejar a Zapatero que tome al menos "dos tardes" relacionadas con política internacional a ver si no sigue metiendo “la pata”. Pero un humilde consejo: ¡Por favor, que no lo instruya Moratinos!

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