Miércoles 07/12/2016. Actualizado 12:04h

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El Club de la comedia: nuevos formatos

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Estoy viendo “59 segundos”, ese nuevo debate de la primera ejemplo de imparcialidad y modelo de lo que en adelante, bajo la inspiración del que parió “El Club de la comedia”, cada semana nos va a traer los temas más candentes a discutir por dos equipos: el socialista, en el Gobierno, y el del PP, en la oposición. Políticos y periodistas. A la greña. Cada cual arrimando el ascua a su sardina.

 

Hasta ahí todo normal, aunque el público mejor aleccionado aún que el de "Crónicas Marcianas", rompe a aplaudir a los que defienden al gobierno aunque lo que hagan sea dar la hora.

 

Pero lo verdaderamente chusco es el fichaje de la cuadra de cómicos de “globo media”, que mezclados con el resto de mortales opinantes, ponen el punto de humor en momentos oportunos con cuatro apuntes de gag chistoso, siempre como el aplauso “espontáneo” del público, en la dirección marcada por el jefe.

 

¿Y qué pasa? Ya lo dijo la directora del Ente: están legitimados por las urnas para hacer la televisión que se les antoje, incluso saltándose a la torera cualquier código deontológico o los conceptos éticos básicos.

 

¿Y eso qué es lo que es?

 

Con ser grave no es lo más. Como además no creo que pagen, sugiero a los invitados a defender al PP que educadamente se abstengan de asistir, pues no hacen mejor papel que el que Sardá hizo hacer a la impresentable Aída, en su nefasto programa, antes de las últimas elecciones. Ya es desgracia tener que votar al mismo partido que esa señora, y con eso, la pancarta, y la tragedia de Atocha, la cosa les funcionó.

 

Lo grave es la distorsión que se crea con la mezcla de personajes y materias, realidad y ficción, que hay quien no distingue ni siquiera entre el bien y el mal.

 

Y parece una consigna que en el futuro se pueda crear opinión, dar información política y formación humanística, con cualquier serie nacional. Lo han copado todo y decantan nuestro voto viendo lo que se opina a través de los personajes de “7 vidas”.

 

Y Gallardón que lo vea.