Martes 06/12/2016. Actualizado 01:07h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

La voz del lector

Código ético

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Por todos conocidas son algunas extralimitaciones que son vulneraciones a la justicia en la práctica profesional publicitaria. Sea el cobro por debajo de las tarifas establecidas a ciertos clientes, con el consiguiente descrédito. La grabación de cuñas radiofónicas sin el abono de los correspondientes derechos de explotación y autoría marcados por la legislación vigente. O quizá la utilización de fotografías, procedentes de otras fuentes, ajenas a la agencia de publicidad. Estos y otros temas se encuentran en el límite de lo permitido por las leyes de la propiedad intelectual. Por ello es necesario una llamada ética a la responsabilidad de los profesionales de la comunicación y de la publicidad. Sólo una actuación libre y responsable de todos y cada uno de quienes están inmersos en esta actividad hará posible que desaparezcan los plagios de cuanto ha sido y es original, propiedad irrenunciable e inalienable de sus creadores. El Colegio de Publicitarios de Cataluña aprobó un código de ética profesional. En su articulado cabe destacar que la comunicación, teniendo en cuenta la exigencia legal de veracidad, no debe ser engañosa; no puede aprovecharse del miedo y el temor; no debe incitar a ningún tipo de violencia, ni sugerir que se puedan derivar ventajas de las actitudes violentas; no debe fomentar comportamientos incívicos que puedan perjudicar a ningún miembro de la sociedad; debe aceptar el compromiso de confidencialidad y dar consejos honestos y leales; debe evitar cualquier mensaje que pueda perjudicar a los menores de edad en cualquier aspecto moral, psicológico o que induzca a actividades que pongan en peligro su salud, seguridad o educación; no debe sugerir ningún tipo de discriminación por raza, nacionalidad, religión o sexo y no deben colaborar en actividades de comunicación que atenten contra el honor y la dignidad de las personas. La persona es un ser humano espiritual, racional y libre. Por lo tanto posee, inviolablemente, la dignidad humana, el derecho a ser respetado y a la vida, al trabajo y a la libertad. Según se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.