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La otra Constitución

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Uno de los que ahora más levanta su voz por la no comparecencia del Presidente del TS y del CGPJ lleva décadas vulnerando el derecho constitucional.

Decir a estas alturas que en este país, en su aplicación e interpretación por algunos poderes públicos, existen dos constituciones, la de la defensa de sus propios y personales intereses, y la que ni se cumple ni hace cumplir por estos, cuando su aplicación afecta a derechos ciudadano de a pie, es tan evidente, como que el caballo de Santiago era blanco. Actualmente lo hemos estamos comprobando en la no disposición del Presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, a comparecer ante el Parlamento; miembros del Gobierno, de algunos partidos de la oposición, y medios de comunicación afines al primero, y al partido que lo sustenta, que además se auto proclaman independientes y defensores de las libertades, alzan sus voces de protesta al unísono, amparándose en el artículo 109 de la Constitución. Sin embargo, todos ellos, incluidos algunos de los que dicen defender los derechos e intereses de los trabajadores, aquellos que cuando ven afectados sus propios y particulares intereses, no los de los trabajadores en general, en nombre y defensa de los de los segundos, cortan carreteras, fastidiando al resto de los ciudadanos, al impedirles ejercer su derecho constitucional a la libre circulación, o el acceso a sus puestos de trabajo, a aquellos que desean ejercer su derecho, también constitucional, al mismo. Habrán observado que todos callan, algún día les explicaré el por qué, sino que además miran hacia otro lado, cuando por parte de la Junta de Andalucía, como norma ya, precisamente gestionada por el PSOE, uno de los que ahora más levanta sus voces por la no comparecencia del Presidente del TS y del CGPJ, fundamentándose en el artículo 109 de la Constitución, lleva varias décadas vulnerando el derecho constitucional de los ciudadanos en general, y de las clases más desfavorecidas en particular, a acceder a un puesto de trabajo en igualdad de condiciones, propiciando el enchufismo de sus militantes y simpatizantes, así como de los de algunas de las organizaciones antes reseñadas.