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La voz del lector

Consulta, Constitución y Principio Democrático

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Consultar a la ciudadanía no debiera ser ilegal. Ni siquiera debiera ser inmoral. Sino ser lo más natural de una sociedad concienciada en sus derechos y obligaciones para con sus semejantes. De sus derechos y deberes de libertad, igualdad y solidaridad, que aunque una vez fueran señas de identidad de aquella revolución francesa (cuanto ha corrido el tiempo y los acontecimientos desde entonces!), no dejan de tener su vigencia en nuestros días.

Una sociedad movilizada y que sabe estructurar su pensamiento colectivo en torno a propuestas e iniciativas que redunden en beneficio de la mayoría, es decir, el bien comñun del que hablaban en tiempos de Rousseau o Voltaire, salvaguardando, eso si, el respeto a las minorias y los derechos individuales, es esencial, más que nunca, en un tiempo de individualismo extremo, de privatización de los beneficios y de socialización y externalización de las pérdidas, de pérdida de capacidad decisoria de la sociedad (incluido, como no, el del poder adquisitivo). Ante esto la unica respuesta que atisbo es una recuperación de la política.

Democracia. Deimos, Pueblo y Cratos, Poder. Poder del Pueblo. Más tarde Aristóteles, un poco asustado tal vez, inventó la palabra Demagogia. Que viene a significar algo asi como lo que emana de la “dictadura” del pueblo. Curiosamente esta palabra se usa hoy día en términos peyorativos. Aunque no se yo si la gente realmente sabe el origen de los terminos que usamos a diario...

De entre las muchas consultas populares que se pueden hacer, me centraré en la propuesta por nuestro Gobierno, el Gobierno Vasco, para el 25 de Octubre de 2008. Quiza sea la más famosa y de la que más se hable en los últimos meses (y lo que te rondaré, morena) en este país y en el vecino del sur. Evidentemente primero hay el plazo de acuerdo y negociación, si las dos partes acceden. Si no, se ira a la Consulta. Con o sin autorización de la legalidad establecida en España. Porque el camino de un pueblo que quiere administrar mejor sus dineros, que quiere ejercer su soberanía de manera clara, ser representado mejor en el exterior por representantes propios (Ghandi dijo que es mejor un mal gobierno propio que el mejor gobierno ajeno), etc...

Pero... ¿Y si nos lo suspende cautelarmente el Tribunal Constitucional? Miremos a un ejemplo práctico. Dicen que con ejemplos ilustrativos se explica mejor cualquier tema. Tuve la suerte de que me contaran, hace ya un tiempo, una anécdota de un joven alcalde de Laudio. Era muy aficionado a las bicis, un txirrindulari de pro. Al parecer en su pueblo se solía hacer una carrera todos los años. Pero aquel año fue especialmente conflictivo y no se sabía muy bien si iban a darse los permisos para que la carrera, finalmente, se llevara a cabo. La justicia (española) dijo que la carrera debía suspenderse cautelarmente por razón de irregularidades en el procedimiento y que se yo. Además imponia una sustanciosa multa económica. Nuestro alcalde, que había preparado con mimo la carrera, se había encargado de las infraestructuras necesarias y de prepararlo todo para el desarrollo de la prueba ciclista, ni corto ni perezoso se negó en redondo a suspender la prueba. Dijo que lo primero era cumplir con su deber. Y despues atender a la justicia. La carrera se celebró. Y el alcalde pagó la multa.

Hoy, como ayer, Juanjo Ibarretxe, nuestro Lehendakari, cumplira cn su deber. Y nuestra particular carrera no será interrumpida. Ningún juez podra, porque este pue3blo quiere ser consultado. Merece ser consultado. Pare decidir sobre su modelo energetico, sobre sus infraestructuras, sobre su modelo social y, evidentemente, sobre el modelo de relación con el estado español (y francés). Porque somos una nación, a ambos lados de los pirineos. Y porque no somos menos que Quebec, o que Escocia o que Montenegro o Kosovo. Alli donde la mayoría decida tomar un camino, si está se expresa de manera clara y evidente, ésta mayoría ha de ser respetada. Sin minorías de bloqueos. Ni más ni menos que aplicar la democracia con todas sus consecuencias. Sin complejos ni miedos.

Su constitución, la española, cumplirá pronto 30 años. Nosotros tuvimos un proyecto de tal en el 1945, con Don Manuel de Irujo. Es hora de retomar el camino de nuestro futuro. Es hora de decidir que queremos ser. Poner las cartas boca arriba y ser sinceros con nuestro pueblo y en Europa levantar la voz y asomarnos a la modernidad de la Europa de los Pueblos que renace, ahora con más fuerza si cabe, para organizar nuestro futuro entre todos. Consulta, democracia participativa y construcción social de un pais, Euskadi, que, parafraseando el último artículo del “DNI catalán”, no es que sea la mejor de las tierras. Es simplemente la mia.

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