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La voz del lector

ETA pone en peligro la libertad

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Una vez más, cientos, miles de españoles hemos salido a las calles de Madrid acompañados de millones de seres humanos que, desde sus hogares y en una sola voz , exigimos al presidente Rodríguez que abandone su deseo de continuar negociando con los asesinos.

Poco a poco las conciencias se han ido despertando. En un rincón dormidas se han quedado la pereza, la pasividad, la desidia, la insolidaridad, la comodidad. Una vez más, cientos, miles de españoles hemos salido a las calles de Madrid acompañados de millones de seres humanos que, desde sus hogares y en una sola voz , exigimos al presidente Rodríguez que abandone su deseo de continuar negociando con los asesinos.

Esta rebelión cívica no va a parar hasta conseguir que nos escuche. Queremos libertad, queremos justicia y que los asesinos cumplan íntegramente sus condenas, a ETA se la vence, no se la convence, hace un mes han vuelto a poner bombas y a asesinar a dos personas. Ese es el único idioma que saben hablar y el Sr. Rodríguez continua sin romper con ellos ¿Por qué será? ¿Qué sabe ETA de nuestro presidente para que continúe manteniendo contactos contra toda lógica?

Por más que se empeñen Gobierno, sindicatos, artistas, periodistas, medios de comunicación, nacionalistas y todos cuantos quieren silenciarnos no lo van a lograr. El pueblo está en la calle y seguiremos estándolo para acompañar a las víctimas, para fundirnos con ellas en la exigencia al presidente de no continuar negociando con los asesinos.

El Sr. Rodríguez no puede hacer oídos sordos al clamor popular. ETA no pone en riesgo la paz sino la libertad. La manifestación del 3 de Febrero no es producto de la manipulación de nadie como pretenden hacer creer a la sociedad civil. La manifestación fue la cara del pueblo. De ese pueblo que tiene la fuerza de la razón, ese pueblo en el que "reside la soberanía nacional y del que emanan los poderes del Estado".

Los españoles de buena voluntad estábamos ahí con nuestras banderas, sintiéndonos protegidos por ella. Estábamos los que no nos avergonzamos de nuestra enseña nacional, los que nos emocionamos al escuchar el himno, los que nos negamos a que se negocie en nombre de nuestros muertos, estábamos y seguiremos estando en la calle los que no nos vamos a doblegar, los que afirmamos que ninguna organización terrorista va a hacernos ceder y que ningún Gobierno va a lograr engañarnos para que aceptemos una concesión a ETA.