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Europa, Auschwitz, África

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El “Primer Mundo”, especialmente Norteamérica y Europa, sigue explotando los recursos humanos y materiales del resto del planeta. Los europeos en particular, quienes decimos no entender cómo pudo producirse en el centro de nuestro territorio una barbarie como el holocausto judío, mantenemos una alta dosis de hipocresía y ceguera sobre el agravio continental. Criticamos la doctrina Monroe, de “América para los americanos”, que otorga a Estados Unidos el control económico y social del subcontinente americano al sur del Río Grande, que los “espaldas mojadas” tratan de cruzar para salvarse. Mientras tanto, África nuestro propio continente al sur, vestigio de los colonialismos europeos, está más cercado que nunca por el mismo Mar Mediterráneo, que antaño uniera civilizaciones y que ahora ahoga a emigrantes por millares. En nuestra trastienda continental y en pleno 2005, bajo una ley no escrita de “África para los europeos”, las hambrunas, las sequías, el SIDA y la desatención europea en ayuda sanitaria y educativa están condenando a todo un continente, el más cercano a nosotros. La esperanza de vida humana que se duplicó en Europa durante el siglo XX y sigue aumentando constantemente (100 años para nuestros bebés), en el vecino continente del sur descenderá de los 59 años actuales a sólo 45 años, por la pobreza crónica de una población infectada masivamente por el SIDA y que apenas recibe medicinas por presiones de las multinacionales farmacéuticas. No nos engañemos: Hoy día, cuando incluso la Comisión Europea se plantea financiar “campos de retención” para inmigrantes en el Magreb gestionados por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), “Auschwitz se llama África”. Actuemos ya para que no tengan que avergonzarse de nosotros nuestros hijos y nietos.