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Lo que el Gobierno intenta no, será lo que los padres decidan

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El Ministerio de Educación y Ciencia insiste en los “objetivos ambiciosos” de “Educación para la Ciudadanía”. Según el informe, la Ley asume en su totalidad el contexto expresado en la Ley de Igualdad, integrándolo en sus disposiciones, desde la exposición de motivos de la norma, pasando por el articulado, hasta los reales decretos que la desarrollan.

El Ministerio de Educación y Ciencia insiste en los “objetivos ambiciosos” de “Educación para la Ciudadanía”. Según el informe, la Ley asume en su totalidad el contexto expresado en la Ley de Igualdad, integrándolo en sus disposiciones, desde la exposición de motivos de la norma, pasando por el articulado, hasta los reales decretos que la desarrollan. En concreto la ministra insiste en que la nueva materia de “Educación para la Ciudadanía” y la Educación Ético-Cívica de 4º de ESO tienen “objetivos muy ambiciosos en reconocimiento de los valores y los derechos humanos, así como el reconocimiento de las diferencias de sexo y valoración de la igualdad de hombres y mujeres, en la familia y en el mundo laboral y social”.

Pues va a ser que no, señora ministra, porque el Estado no puede imponer legítimamente ninguna formación de la conciencia moral de los alumnos al margen de la libre elección de sus padres. Cuando éstos eligen libremente la Religión y Moral católica, el Estado debe reconocer que la necesaria formación moral de la conciencia de los alumnos queda asegurada por quienes tienen el deber y el derecho de proveer a ella. Si el sistema educativo obligara a recibir otra formación de la conciencia moral, violentaría la voluntad de los padres y declararía implícitamente que la opción hecha por ellos en el ejercicio de sus derechos no es considerada válida por el Estado.