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Hábitos alimentarios en la infancia y la obesidad

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Parece que el de la obesidad es ya un tema recurrente, durante el fin de semana pasado los medios han vuelto a hablar, todos coinciden en clasificarlo como un problema, en esta ocasión se referían al problema en niños americanos, pero no hay duda que el problema afecta a niños y mayores de los países occidentales. Como profesional de la educación me preocupa que los alumnos, al menos los más pequeños no sepan o no quieran comer de todo, en los centros se procura hacer comidas que les gustan, pero a pesar de todo se ha de tirar comida. Dando vueltas al tema me ha llegado un estudio que considero interesante para padres y educadores. Según un estudio del Instituto e Investigaciones Agrarias de Francia (INRA) y la Facultad de Dijon, las preferencias alimentarias que se obtienen a la edad de 2-3 años son cruciales para el resto de la vida, aunque existe una ulterior evolución en la adolescencia para determinados alimentos. En el actual contexto de aumento de la obesidad es importante adquirir conciencia y conocimientos sobre este hecho, sobre el que existen pocos trabajos. En el estudio se han comparado las características de comportamiento alimentario de 418 niños de 2-3 años entre 1982 y 1999. Algunos casos son curiosos. Por ejemplo, los niños que no consumen queso entre 2-3 años tampoco lo hacen años más delante en un porcentaje elevado, mientras que los que sí lo consumen lo tienden a hacer más delante. La elección de algunos alimentos evoluciona positivamente con la edad o negativamente. La variación de la percepción sensorial con la edad podrá explicar esta evolución posterior. La conclusión es que los hábitos alimentarios adquiridos en la infancia son determinantes de los de la edad adulta. Esta conclusión muestran la necesidad de que los padres y los profesores durante el jardín de infancia y la educación infantil eduquen la costumbre de los niños, cuando llegan al colegio de primaria es demasiado tarde y poca cosa se puede hacer en este sentido, menos aún si tienen la costumbre de comer lo que les gusta y a la hora que les apetece. Los beneficios que la Dieta Mediterránea aporta para la salud son muchos y está demostrado, si a los niños no se les está educando, alimentariamente hablando, de manera adecuada ni se orienta hacia el consumo de alimentos que componen esta Dieta, tan nuestra, estamos perdiendo un parte de nuestra cultura y favoreciendo el desarrollo de uno de los problemas modernos, la obesidad.