Miércoles 07/12/2016. Actualizado 12:04h

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Igualdad y coeducación

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En Francia sigue abierto el debate sobre los problemas de la enseñanza mixta, a raíz de comportamientos violentos o sexistas en las aulas. En un dossier sobre este tema publicado en la revista Scouts d'Europa se reflexiona sobre el malentendido que llega a identificar la igualdad con la coeducación. Marie Coevoet, autora del dossier, hace notar que en los debates actuales sobre el tema "son los excesos los que hacen reflexionar sobre la eficacia de la coeducación: comportamientos violentos y sexistas de los chicos y apartamiento de las chicas para evitar lo peor. (...) Pero rara vez se aborda la cuestión del desarrollo del individuo, de su estructuración, de la educación de la afectividad, del afinamiento de sus gustos, de la confianza en los mismos (lo que es verdaderamente importante para ambos sexos), de la serenidad, de la tranquilidad, de la alegría de no estar obligado a representar un papel, de no tener que defenderse". A menudo se oye decir que el objetivo es aprender a vivir juntos lo mejor posible. Curiosamente, jamás en nuestra historia ha habido tantos divorcios y tantos niños que nacen fuera del matrimonio, lo que indica que los hombres y las mujeres tienen muchas dificultades para comprometerse. Esto quiere decir que los que se han educado juntos no llegan a saber vivir juntos, a estimarse, a aceptar que son diferentes, y que ninguno está dispuesto a hacer concesiones. El reto para cualquier pareja y para toda relación humana es entenderse como diferentes sin perder su identidad. Haber aprendido a discernir los talentos, las cualidades, la gestión de las emociones y sensibilidades propias de su género antes de llegar a la edad adulta permite quizá apreciar mejor la diferencia y descubrir la complementariedad en la duración. Se puede también añadir que nunca ha habido tanta violencia doméstica. Tal vez sea hora de dejar de confundir y reconocer que igualdad no es lo mismo que igualitarismo, o coeducación no es igual a posterior convivencia ni un derecho inalienable. Pues está demostrado que con la educación diferenciada se pueden obtener los mismo, si no mejores, resultados.