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Joan Tardá y el Estatuto que nadie demandaba

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Cataluña, esta bella zona geográfica ha terminado siendo un territorio que ha perdido una de las libertades democráticas más básicas: la de expresión. Y todo por un estatuto que nadie demandaba.

Asistimos a una escalada de insultos y agresiones que más parece situarse en un escenario prebélico que en un sistema democrático. Uno de los diputados al Congreso que hace de la infamia su bandera, el republicano Joan Tardà, se ha soltado diciendo que la agresión verbal y física sufrida por Mariano Rajoy y por otros miembros del PP en Granollers, lugar en el que el PP quería hacer oír su voz en contra del estatuto, "aún le ha salido barato".   Tardà se basa al parecer en los constantes ataques perpetrados por dicho partido contra Cataluña. Es lo que el nacionalismo y/o la izquierda han bautizado como “catalanofobia", término extrapolable al adversario político como conducta paranoica anti española.   ¿Contra quién iba a dirigir los ataques la presunta "nación oprimida"? Sin enemigo visible, el nacionalismo no tiene razón de existir y se viene abajo. Catalunya es de facto un régimen totalitario, pero adquiere ahora tintes de nazismo. Hasta hace un par de años agradecíamos que no se llegara a las manos. Quien no es nacionalista, no es catalán.   Pero ese deleznable suceso tiene como prólogo el puñetazo en la nuca sufrido recientemente por Arcadi Espada (Ciutadans per Catalunya) en un acto medio celebrado en Gerona. Espada no inventó nada, tal como La Vanguardia pretendió hacernos creer, pues la periodista Victoria Prego estaba allí para contarlo.   Que Tardà afirme ahora la baratura del castigo infligido al PP no sólo habla de sus socios legendarios, sino de lo lejos que se ha llegado en la otrora considerada comunidad del "seny". La mayoría de nacionalistas catalanes han dado a entender, con el bachiller Montilla a la cabeza, que "quien siembra vientos recoge tempestades".   Gracias al PSC, por sus reiterados lemas electorales acusatorios e insultantes pero sobre todo por el efecto de la alianza Zapatero-ERC, esta bella zona geográfica ha terminado siendo un territorio que ha perdido una de las libertades democráticas más básicas: la de expresión. Y todo por un estatuto que nadie demandaba.